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21 feb 2026

Oh, ¿Qué será?, homenaje a Willie Colón


Texto de Ernesto Pino

 Con solo nueve años y por razones familiares, Chico Buarque viajó a Italia. Antes de partir le dijo a su abuela Heloisa: “Abuelita, ya estás vieja y sé que no te veré más, pero seré cantor para que cuando tengas saudades prendas la radio y me escuches desde el cielo".

 Brasil, es un país hermano de Latinoamérica que, a pesar de hablar en portugués, tiene miles de cosas comunes a los países del trópico; especialmente su música alegre, ruidosa y feliz que desde tiempos lejanos se ha configurado como la melodía tradicional de las fiestas del pueblo, hasta hacer pensar que Rio de Janeiro y Barranquilla son ciudades hermanadas por el cordón umbilical de sus maravillosos carnavales. Brasil es sinónimo de samba, ese ritmo afrobrasilero que se baila en ese país desde el siglo XVI, pero que solo llegó a las ciudades en el siglo XIX. Es el mismo baile con música de comparsa que hizo famoso los carnavales de Rio de Janeiro y que se convirtió en un hito de excelsa identidad internacional del país brasileño: en un hecho irrepetible en el mundo, el sambodromo de Rio de Janeiro muestra cada año las mejores escuelas de samba llena de mujeres felices y voluptuosas, solo adornadas de plumas y lentejuelas.

 En esa raíz, en los años 20 del siglo XX, apareció el ritmo del Bossa Nova como un género musical de la música popular brasileña derivado de la samba y con una fuerte influencia del jazz. Es una versión de la samba originalmente ruidosa y carnavalesca, como un ritmo de salón, mas tranquilo, mas lirico, mas intimo y si se quiere mas poético y mas romántico; como una balada española o italiana, pero cantada en portugués. Este ritmo iría a caracterizar la nueva música popular brasileña durante la segunda mitad del siglo XX, en las voces y en la composición de artistas como el guitarrista Joao Gilberto con la cantante Elizeth Cardoso (“Chega de saudade”), Tom Jobim y Vinicius de Moraes (los de “La chica de Ipanema”), y otros menos conocidos en nuestro medio, como Flora Purim, Edu Lobo, Airto Moreira, Badem Powell, etc.

 Pero toda esa onda creciente y tranquila de la nueva música brasilera, que era eco de una década musical prodigiosa con los sorprendentes ritmos del jazz, el rock, la salsa y un clamor juvenil de cambio extendida en el mundo entero; de alguna manera, se quebró con la instauración de una dictadura militar en Brasil: en efecto, el gobierno democrático de  Joao Goulard, fue abruptamente derrocado por un grupo de militares encabezados por Castello Branco, quien comenzó un periodo dictatorial a partir del año 1964 y que se extendería hasta 1985. Estos periodos de dictadura normalmente se caracterizan por un ejercicio del poder autoritario que elimina todas las garantías jurídicas de los ciudadanos y calla sin titubeos el simple derecho de la libertad y las mínimas manifestaciones de oposición.

 Sin embargo, en ese hueco negro del miedo y del silencio rotundo, apareció la voz de un chico de tan solo 20 años, llamado Chico Buarque; a quien solo le bastó una guitarra y varias canciones para ser el portavoz del rechazo del pueblo a un régimen despótico.

 Casualmente, Buarque y el presidente dictador Garrastasu Medice crearon una paradoja increíble a través del Futbol: El presidente, posiblemente el mas cruel de todos los dictadores que le antecedieron y le sucedieron, visitaba el estadio Maracaná, todos los domingos con el animo de reflejar una figura inocente con su radio pegado al oído, al tiempo que en las cárceles se torturaba a la oposición; mientras tanto Chico Buarque fanático del club Fluminense de Rio de Janeiro, jugaba al futbol después  de los conciertos y muchas veces al amanecer, mientras la dictadura le mantenía un radar de control permanente. En el año 1970, Buarque grabaría la canción A pesar de voce, dirigida a este nefasto presidente, Garrastasu Medici. Se resalta que el Rey Pele, quien había renunciado a la selección fue presionado por la dictadura para que jugara el mundial de Méjico 70, donde a la postre sería Brasil campeón. Pele siempre mantendría una postura acomodada al régimen lo que le traería muchas criticas de los artistas, especialmente de Buarque (Ver Pele, película documental en Netflix).

 A Chico Buarque el destino le tejió una vida musical exitosa en medio del drama que genera el miedo y la impotencia en una dictadura militar.

 Perteneciente a una clase media intelectual, desde niño forjó un espíritu de artista, influenciado por un ambiente lleno de arte, literatura y música. Su padre, Sergio Buarque era un historiador reconocido, autor del libro Raizes do Brasil, que ha sido texto obligado en la academia de ese país. Su hogar era permanentemente visitado por muchos artistas en boga, pero especialmente por uno: Vinicius de Moraes, el gran poeta y musicólogo brasilero. Era una casa de puertas abiertas, tanto, que alguna vez, un adulto entró a la casa, le pidió dinero a su padre, saludó a un hermano que entraba, mientras sostenía un pequeño televisor en sus manos: era un ladrón, que solo fue reconocido por la madre de Chico, quien con un grito lo reconoció (Ver “Chico Buarque”, Regina Zappa).

 Dice el mismo Chico, que parte de su afición a la música había nacido, después de escuchar insistentemente la radio que poseía, su nana cuidadora, una india amazónica, a quien llamaban cariñosamente Babá y quien era la única autorizada a escucharla. Era la radio el único medio de transmisión permanente de canciones en la década del 40.

 En 1966, a sus 22 años, Chico Buarque ganó el concurso de música popular brasilera con la canción A Banda, y compartió el primer lugar con la canción “Disparada”, del dúo Geraldo Vandré y Théo de Barros. Buarque reclamó que esa canción estaba al mismo nivel de la suya y no debía perder: ese hecho mostró una condición humana insuperable en el artista, su generosa honradez. A Banda, conmovió las radios en Brasil, porque sutilmente era una alusión de protesta contra la dictadura. Incluso, el conocido periodista Nelson Rodrigues del diario O Globo, manifestó impresionado: “A Banda se instaló en la historia. El pueblo ya no silbaba, volvió a silbar gracias a Chico. Sepan ustedes que un día entré a casa y encontré a mi mujer y a mi hijita Daniela con los ojos húmedos. Acababan de escuchar “A Banda”. Días después, yo también escuché la marcha genial, y tuve ganas de salir de casa, de sentarme en la acera y comenzar a llorar” (Ver “Chico Buarque”, Regina Zappa). La canción rápidamente fue prohibida, pero su música ya estaba grabada en la conciencia de los ciudadanos de a pie, quienes disimuladamente la silbaban en las calles y en las reuniones.

 Fue la época en que Buarque por seguridad, se resguardó en Italia, donde todavía pasaba desapercibido como cantante suramericano. Allí compartió con el gran futbolista Garrincha en compañía de la famosa cantante Elsa Soarez: decía Chico que los romanos empezaron a reconocerlo porque andaba con el jugador a quien le pedían los autógrafos. En Roma, le tocó ganarse la vida cantando como telonero de la gran cantante Josefine Baker (la gran bailarina norteamericana, despreciada en su país por negra y estrella en Europa por talentosa).

 Chico nunca ha tenido filiaciones políticas o religiosas, pero siempre ha sido un defensor inquebrantable de la justicia y de la libertad; aunque siendo un adolescente y siguiendo la manía religiosa de jóvenes estudiantes aristócratas, casualmente compañeros de colegio, se afilió a la TPF (tradición, familia y propiedad), una organización fascista de inspiración medieval y que practica un catolicismo ultraconservador. Esta secta se promocionaba con el argumento falaz de que el mundo se iba a acabar y que solo sus fieles se salvarían. Esto despertó las alarmas de una familia liberal y abierta como la suya y Chico fue enviado a un colegio diferente, hasta que le pasó la fiebre de pertenecer a esta logia. (Ver “Chico Buarque”, Regina Zappa).

 De nuevo en Brasil, continuó con su saga musical y a ojos de la censura militar, Chico se dejó llegar con varios himnos de música popular contra la tiranía; sin perder el estilo de las letras mordaces e inteligentes y con ritmos tan pegajosos que inmediatamente los brasileños las aprendían. Canciones como Construcao (La Construcción), el relato de la desesperanza de los obreros de pico y pala), Calice (Cáliz), bello poema de la impotencia: Tanta mentira, tanta fuerza bruta/ Aun callado el pecho, la cabeza queda/ Quiero inventar mi propio pecado/ Quiero morir de mi propio veneno…); Deus lhe pague ( Dios le pague), una fina sátira a los desvelos de la dictadura ( por ese pan de comer/ y el suelo para dormir/ registro para nacer/ permiso para reír/ por dejarme respirar/ y por dejarme existir/ dios le pague). O, A pesar de voce.

 A pesar de voce (A pesar de usted), Buarque la compuso y la cantó en 1970, después de su regreso de Italia. Una melodía sutil, contagiosa y de una sugerente ironía, se fue extendiendo como una plaga entre la gente de los hogares y de las calles y se convirtió en un himno contra la dictadura. Por supuesto fue censurada por los militares, pero ya tarde, porque la gente, igual que La banda, la cantaba y la silbaba en los cafés, en las reuniones, en las calles, en los estadios, en las universidades, en los colegios: en los conciertos, Chico empezaba con un toque de guitarra y como A pesar de voce, estaba prohibida, los asistentes emocionados, la cantaban en un coro imposible de callar:  hoy es usted el que manda/ lo dijo, está dicho, es sin discusión, no?/ toda mi gente hoy anda, hablando bajito/ mirando el rincón, vio?/ usted que inventó el pecado, olvidóse de inventar el perdón/ a pesar de usted, mañana ha de ser otro día/ yo quisiera saber, dónde se va a esconder/ de esa enorme alegría…../ a pesar de usted, mañana ha de ser otro día…Para esa época, Chico Buarque siempre perseguido por la dictadura, durante un tiempo de manera ingeniosa, grabó canciones con el seudónimo Julinho da Adelaide; haciendo pensar a los militares que había callado su grito musical y confundiendo a la censura con la aparición posterior de nuevas canciones.

 Fue el momento de Oh ¿Qué será?, que sirvió magistralmente de banda sonora de la exitosa película Doña Flor y sus dos maridos, dirigida por Bruno Barreto, protagonizada por la encantadora actriz brasilera Sonia Braga y el actor José Wilker; y con un guion edificado sobre la maravillosa novela del gran escritor de Bahía, Jorge Amado. La canción es interpretada por la cantante brasilera, Simone.

 Aunque Chico Buarque, nunca manifestó la intencionalidad de la canción, los versos y la música tienen un acorde perfecto con la historia de la película: Doña Flor, una mujer bella, trabajadora y ardiente, se casa y convive con el rufián mas feliz del mundo, vago, irresponsable, fiestero, jugador y dueño de un arte indefinido de la seducción; llamado Vadihno, quien muere pronto, victima de un trance callejero. Ella se casa nuevamente con un personaje de características totalmente contrarias a Vadihno, llamado Teodoro Madureira, serio, rígido, austero, piadoso y con el loable oficio de farmacéutico. Doña Flor cumple con su segundo esposo, pero llevada del aburrimiento de alcoba, evoca a Vadihno quien se le aparece, la seduce y complementa lo que Teodoro no puede. Teodoro a la hora de cometer sus deberes conyugales, además de fijar fechas y horas para el sexo, en la misma faena, ni siquiera se quita la piyama. Doña Flor ante el dilema de rechazar el espíritu amatorio de Vadihno y ser fiel a Teodoro, decide aceptarlos a los dos. Se resalta que Vadihno, hace el mismo gesto procaz que repitió en su momento el profesor Antanas Mockus.

 Esta canción, que se convirtió en apéndice de la novela de Jorge Amado a través de la película, habla de muchas cosas, pero sin una precisión especifica: podría ser el misterioso vuelo del amor, con las pasiones, las alegrías, las tragedias y las infidelidades de Vadihno. Podría ser también, una sutil alusión a las ganas de rebelarse contra toda opresión, sea marital, religiosa o militar. Podría ser la evocación filosófica de entender las cosas que pasan siempre y que la rutina no deja ver; incluso podría ser una jugada musical impensada de Chico Buarque para decir cosas profundas, a veces incomprensibles y burlarse olímpicamente de la dictadura. Se sabe que 16 años después de grabada la canción, se conoció un expediente de la junta militar donde se analizaba la canción oh, ¿Qué será?, como un hecho subversivo del arte de la época. (Ver web.renciclopedia@icrt.cu)

 En todas sus concepciones, Oh, ¿Qué será, es una canción extraña, profunda y a veces incomprensible.

 En nuestro medio de lengua española de la música popular, la canción la hizo famosa el músico salsero de Puerto Rico, Willie Colón, quien la interpreta con unos arreglos de gran calidad en el ritmo de salsa; y con una introducción hablada que insinúa el misterio de la canción:

 

Yo creo en muchas cosas que no he visto, y ustedes también, lo sé.

No se puede negar la existencia de algo palpado por más etéreo que sea.

No hace falta exhibir una prueba de decencia de aquello que es tan verdadero.

El único gesto es creer o no. Algunas veces hasta creer llorando.

Se trata de un tema incompleto porque le falta respuesta; respuesta que alguno de ustedes, quizás, le pueda dar.


OH, ¿QUÉ SERÁ?

Canta en español con versión modificada: Willie Colón

 

(Yo creo en muchas cosas que no he visto, y ustedes también, lo sé.

No se puede negar la existencia de algo palpado por más etéreo que sea.

No hace falta exhibir una prueba de decencia de aquello que es tan verdadero.

El único gesto es creer o no. Algunas veces hasta creer llorando.

Se trata de un tema incompleto porque le falta respuesta,

respuesta que alguno de ustedes, quizás, le pueda dar

Es un tema en tecnicolor para hacer algo útil del amor.

Para todos nosotros, amén).

 

Oh, qué será, qué será

que anda suspirando por las alcobas

que se oye susurrando en versos de trova

que anda combinándonos preguntas locas

que anda en las cabezas, anda en las bocas

que anda ascendiendo por hartos huecos

que están hablando alto en la bodega

y grita en el mercado, qué cosa es esa?

es la naturaleza, será, qué será

que no tiene certeza y nunca te da

que no tiene concepto, y nunca tendrá

que no tiene tamaño.

 

Oh, qué será, qué será

que vive en las ideas de esos amantes

que cantan los poetas más delirantes

que juran los profetas emborrachados

está en la romería de los mutilados

está en la fantasía de los infelices

está en el día a día de las meretrices

en todos los bandidos y desvalidos

en todos sus sentidos, será qué será

que no tiene decencia y nunca tendrá

que no tiene censura y nunca tendrá

y le falta sentido.

 

Oh, qué será, qué será

que ningún aviso podrá evitar

que tampoco los presos puedan desafiar

que todos los caminos tendrán que cruzar

donde todos los signos van a consagrar

y todos los niñitos a investigar

y todos los destinos van a encontrar

y el mismo padre eterno que nunca fue allá

al hombre nuevamente lo bendecirán

apagando al infierno su llama final

porque no tiene caso volver a rodar

por la falta de juicio

 

Ohhh, qué será

Ohhh, qué será

Ohhh, qué será

que jura el profeta, canta el poeta, y están gritando en la maqueta

Oh, qué será

(Ohhh, qué será)

que me despierta por la noche, y me hace temblar, me hace llorar

(Ohhh, qué será)

son fantasmas, son los fantasmas, siento la puerta tocar tres veces

Oh, quién será

(Ohhh, qué será)

van suspirando por las alcobas y susurrando versos de trova

ponte a escuchar!

 

(Ohhh, qué será)

no tiene tamaño, y es naturaleza, anda en las bocas y en las cabezas

(Ohhh, qué será)

todos los niñitos lo investigarán y ningún aviso lo podrá evitar

(Ohhh, qué será)

en toda campana repicará, y el que está dormido despertará

(Ohhh, qué será)

son fantasmas, son los fantasmas, siento la puerta tocar tres veces

¡¡¡Oh quién será!!!

 

(Ohhh, qué será)

son fantasmas, son fantasmas, son fantasmas, son fantasmas

oigo la puerta tocar, ay, la puerta tocar

(Ohhh, qué será)

lo vive el bandido, el desvalido

las meretrices, los infelices

el reverendo y el bombero

el presidente, el zapatero

y las maestras y el carnicero

la ciudadana y el extranjero

también el juez y el farandulero

la enfermera, el timonero

el santero, y el marxista

el bodeguero y el masoquista

Oh, ¡qué será! 

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16 oct 2025

La Virgen y El Topo

Texto de Ernesto Pino

Era un poco más de las 3 de la tarde, cuando la insistencia de 4 timbrazos en la puerta, sacaron al Topo de su mutismo. Miro por el “ojo de pescado” de la puerta y le llamo la atención que, al otro lado, se encontraba una persona extraña, una mujer entrada en años y con un perfil nada desdeñable de distinción de los pies a la cabeza. Eran los años 60 en la fría y lluviosa Bogotá, donde ser provinciano tenía más ventajas que desventajas, porque la ingenuidad de los pueblerinos, se confundía con la impertinencia de los nuevos aires juveniles y revolucionarios que llegaban de Europa y de un pequeño país barbudo e insolente que había llenado de luz el espacio Centroamericano y de esperanza al resto de latinos; y que eran recibidos con la mayor simpatía y devoción.

La nueva política se había encaramado, como un mico altanero, en los hombros de la aristocracia acartonada y soberbia de la Capital, un mico que celebraba a Cuba, que cantaba a los Beatles, que recitaba Nadaísmo, que bailaba Rock and Roll y que suspiraba por un guiño de Briguitte Bardot y por la guitarra embrujada de Jimmy Hendrix.

Antes de abrir, el Topo recordó la advertencia de sus familiares en el sentido de estar prevenido en una ciudad tan insegura como Bogotá. Volvió a mirar por el lente y con prudencia quitó la aldaba y abrió parcialmente la puerta.

-        Buenas tardes, le dijo una mujer sonriente y con una muestra de bondad en sus ojos que no alcanzaba a desdibujar su línea de distinción.

-        Buenas tardes señora, le respondió el Topo, ya tranquilo y agradado por la visita, ¿en qué le puedo ayudar?, continuó.

-      ¿Ustedes son nuevos en este barrio, verdad?, preguntó la señora, y el Topo asintió sin hablar.

-        Bienvenidos, en nombre de “Las hijas de María”. Celebramos su presencia y los invitamos a orar a la iglesia del barrio. Hay que pedirle al creador que la juventud retome el camino y no caiga en brazos del comunismo y de los hippies.

El Topo vaciló, pues su fe, que no era la misma de sus mayores, no alcanzaba hasta el punto de ser crédulo y piadoso y mucho menos católico de misa dominical y señal de la cruz en las comidas; no iba a renegar de la ideología de los pobres y de las canciones de John Lennon. Sinembargo, pensó con rapidez que él era un extraño y lo mínimo que podía hacer era aceptar las nuevas circunstancias.

-        Le agradezco su deferencia y créame que mi esposa y mi hija estaremos atentos a compartir con ustedes y a pedir su consejo cuando sea necesario. Somos estudiantes y nuestro deseo es colaborar con los vecinos. El Topo lo dijo utilizando el mejor gesto de coquetería y continuó.

-        Qué bueno conocer personas distinguidas y creyentes como usted. La señora se ruborizó un poco y sus ojos brillaron aceptando el cumplido.

-        Gracias, dijo y sus manos ocupadas con un objeto grande de madera se levantaron un poco.

-        Como estamos en el mes de María, cada día un hogar debe dedicarle sus oraciones y antes de entregarlo a la casa vecina, le agradecemos una ayuda económica, la cual se deposita en este pequeño santuario, dijo señalando con la mirada el cajón de madera que portaba en sus manos.

El santuario mencionado, era un rectángulo de madera tallada y taponada, de 50 por 27 centímetros con una lámina vertical que identificaba un altar con una foto plastificada de la Virgen María, una oración escrita en 5 estrofas y un espacio para una veladora. Llamaba la atención que el santuario, en la parte central observaba una abertura tipo alcancía para guardar las contribuciones.

El Topo, inusualmente asumió una pose de respeto y recogimiento y santiguándose elevó sus ojos al cielo y agradeció el honor de ser escogido para rezarle íntimamente a la Virgen María.

-        Alabado sea Dios, dijo, mientras la señora le hacía entrega del santuario.

-        Que tenga feliz tarde, sentenció la señora para despedirse y abrió un hermoso paraguas vino tinto con empuñadura de marfil que la protegería de una lluvia menuda y pertinaz que a esa hora mojaba la ciudad.

El Topo la acompañó con la mirada hasta que se perdió en la esquina siguiente y dando un brinco espectacular entró a la casa y cerró la puerta. Al interior, la casa parecía desolada porque sus grandes espacios estaban sin llenar. No había muebles de sala y comedor y tan solo el color negro del teléfono resaltaba acomodado en una caja de cartón. De los cinco cuartos, solo dos estaban ocupados, uno por ser el cuarto principal y el cuarto de Tania que en ese instante dormía plácida como una verdadera hija de María.

La cocina lucía limpia y transparente pero más por la escasez que por la diligencia. ¿Recuerdan el cuarto de Van Gogh? Era algo similar, pero seguramente Vicente tenía más.

Ansioso y algo molesto por su comportamiento inconsecuente, el Topo se acomodó en el suelo de la sala, de frente al santuario y con la cara metida entre los brazos, en una persistente reflexión, sintió que el rostro radiante y feliz de la virgen aumentaba de tamaño y le sonreía como solo lo hace la mamá con el hijo después del baño mañanero.

Cerró los ojos creyendo que la forzada dieta de los últimos días tenía estas consecuencias. Pero no, al abrirlos de nuevo se encontró con la misma imagen gigante de una virgen sonriente. “No puede ser”, pensó y con los ojos cerrados buscó la cama. Se tiró en el colchón y se tapó con la almohada. Se quedó así, mudo y asustado, pensando que porqué carajo le iba a pasar eso a él, un fiel creyente del materialismo dialéctico, un hombre terco, enemigo de los curas católicos y apostata de las iglesias, misas, cirios y sacristanes. En esta condición, recordó los pasajes psicoanalíticos de Freud, donde critica el fetichismo de las religiones y las teorías de Oparin sobre la creación de las especies. Tomó aire, botó la almohada y cauteloso salió del cuarto y se dirigió a la sala. Atisbando y casi de reojo, buscó el bulto del santuario y se alegró de verlo allí como minutos antes lo había visto. Miró con prudencia y se sorprendió de ver la imagen de la virgen María en su tamaño natural. Nuevamente se sentó frente a ella, la miró fijamente sin pestañear, guardando el aliento, pero no pasó nada. Estiró las piernas, relajado y tranquilo y por un momento se olvidó del asunto. Cerró los ojos de nuevo y vio toda la película angustiante de los padres de familia pagando facturas y con los bolsillos rotos. “Las cosas de la niña, la casa, Gloria, las deudas de Sevilla. Oh Dios, que voy a hacer”. Lo pensó y lo repitió tres veces, cuando sintió que en su cerebro se prendía un bombillo, como otra aparición, como un milagro. “¿Milagro?”, “¿Acaso existen?”. Sonrió con plenitud y corrió al patio de la casa, cogió un gancho de colgar ropa, regresó a la sala y empezó a desarrollar el milagro.

Como cualquier vulgar violador de cerraduras, empezó a probar en la misma del santuario, diferentes calibres del alambre, con el forcejeo propio del ladrón, hasta que sus dedos empezaron a sangrar. Se limpió la sangre y el sudor y durante una hora libró una batalla a muerte con la cerradura, hasta que la abrió. En su interior encontró muchos billetes de gran valor para la época, se quedó algunos y ya con presteza cerró la tapa del santuario.

Al día siguiente, timbró a la puerta la señora distinguida y el Topo diligente la atendió.

-        Santas mañanas tenga usted, gentil señora., le dijo el Topo

-        Gracias hijo, le respondió sonriente la señora.

-        Anoche con mi familia, oramos con mística y dedicación y la Virgencita se acordó de nosotros.

-        Que cosas dices hijo, exclamó la señora.

-       Si, dijo El Topo, esta mañana, me confirmaron el puesto de profesor que estaba esperando.

“OH que grande es la virgen”, casi que gritó la señora e inesperadamente abrazó al Topo. El Topo resistió el abrazo y con viveza trajo el santuario y se lo entregó a la señora.

Delante de ella y con ceremonia calculada, introdujo en el santuario un billete grande. La señora se sorprendió por su generosidad y ya de salida el Topo insistió en acompañarla a la casa vecina a llevar el santuario. El Topo entregó y reclamó el santuario ese día y los siguientes días restantes del mes de mayo, el mes de la virgen.

El Topo, como lo contó después fue víctima de un milagro, la señora distinguida creyó de nuevo en la juventud y Leonisa la mamá del Topo se murió con la duda de que, de verdad al Topo, su único hijo varón, el granuja descreído, se le había aparecido la virgen. 

MAYO 2001.

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15 oct 2025

Al compás del corazón

Texto de Ernesto Pino

Esta es una bella canción que no es tan popular como los otros tangos aquí recordados. Su historia es tan singular que bien vale la pena transcribir la nota que hace Héctor Ángel Benedetti en “Las mejores anécdotas del tango y otras curiosidades”, Editorial Planeta, año 2000): “Contaba Domingo Serafín Federico, que, en una oportunidad, siendo estudiante de medicina, estaba presenciando la disección de una rana, con el consabido experimento de hacerle latir el corazón mediante impulsos eléctricos. El ritmo de sístole y diástole sugirió inmediatamente una melodía, que trasmitió entusiasmado por teléfono al poeta Homero Expósito (1919-1987). La letra olvidó la rana sobre una mesa de la universidad. Había nacido “Al compás del corazón”, que grabo por primera vez Miguel Calo y su orquesta típica, con la voz de Raúl Beron. Fue así como uno de los tangos más románticos de todos los tiempos tuvo su origen, en realidad, repitiendo los ensayos de Galvani.”

En nuestro pequeño patio de Sevilla, donde el tango posee su propia catedral en el café “Casablanca”, “El Topo”, un intelectual y tejedor, afiebrado por el tango, alguna vez y en medio de una noche bohemia y dando paso a su alucinación, se inventó la “trilogía del infarto”, de la cual hacia parte esta canción con otras dos: “Cuando el corazón” y “Dos corazones”. 

Al Compás Del Corazón

Letra de Homero Expósito

Música de Domingo Serafín Federico

Compuesto en 1942

 En 1942 fue grabado por la orquesta de Miguel Calo con Raúl Berón, por Carlos Di Sarli con Alberto Podestá (Washington Alí), y por Hugo del Carril con acompañamiento de guitarras y recitado de Julián Centeya. Mas tarde, lo grabo Carlos di Sarli con la voz de Oscar Serpa. (1951/1954) y Julio Sosa con Leopoldo Federico (entre 1961/1964).

 Late un corazón...

déjalo latir...

Miente mi soñar...

déjame mentir.

Late un corazón porque he de verte nuevamente;

miente mi soñar porque regresas lentamente.

Late un corazón...

me parece verte

regresar con el adiós.

 

Y al volver, gritaras tu horror...

El ayer, el dolor, la nostalgia...

Pero al fin, bajaras la voz

y ataras tu ansiedad de distancias.

Y sabrás porque late un corazón

al decir: que feliz...

Y un compás, y un compás de amor,

unirá para siempre el adiós.

 

Ya verás, amor, 

que feliz serás...

¿Oyes el compás?

Es el corazón...

Ya verás que dulces son las horas del regreso,

ya verás que dulces los reproches y los besos.

Ya verás, amor...

que felices horas

al compás del corazón.

 Para mayor ilustración, se transcriben los otros dos tangos que hacen parte de la “trilogía del infarto”:

Cuando El Corazón

Letra de Carmelo Santiago

Música de Francisco Canaro

Compuesto en 1938

Fue estrenado por la orquesta de Francisco Canaro, con su cantor Roberto Maida, en el film "Dos amigos y un amor".

Una estrella que cayó del firmamento,

hecha carne por milagro de la vida

en momentos en que mi alma estaba herida,

con sus luces mi destino ilumino.

Hoy no siento ya el dolor de mis heridas.

Todo es alegría, un canto de amor.

 

Cuando el corazón,

cuando el corazón nos habla de un amor,

revive la fe, florece la ilusión.

Cuando el corazón recuerda a una mujer

la vida es gozar y el vivir querer.

Cuando el corazón palpita con ardor,

todo es risa y luz, en todo hay emoción,

canto a la esperanza, fe en el porvenir;

amar a una mujer eso es vivir.

 

Cascabeles de cristal hay en tu risa

y caricia es el calor de tu mirada.

En tu boca de coral esta engarzada

de un beso la ternura angelical.

Una estrella que cayó del firmamento

inspiro mi verso con su titilar.


Dos Corazones

Letra de Ivo Pelay

Música de Francisco Canaro

Cual dos gotas de claro rocío

en la noche se besan calladas

cual dos ondas que van impulsadas

a fundirse en la orilla del río.

Como el fuego que envuelve el estío

como nube que abraza otra nube

así son tu cariño y el mío

que se funden en un solo ideal.

Con tu corazón, en mi corazón,

el lucero azul brillará mejor

con tu corazón, en mi corazón,

todo en el jardín hablará de amor;

notas cristalinas llenarán tu oído

y una luz divina nos envolverá

fijaré mis ojos en tus negros ojos

uniré mis labios a tus labios rojos

y mi inspiración volará al cenit

en tu corazón, en mi corazón.

Cual sonoras campanas que funden

sus repiques en una armonía;

como rayos de sol que confunden

su fulgor con la gloria del día;

como un son que se liga a otros sones

como sombra que besa a otra sombra

así son nuestros dos corazones,

que se funden en un solo ideal.

Notas cristalinas llenarán tu oído

y una luz divina nos envolverá

fijaré mis ojos en tus negros ojos;

uniré mis labios a tus labios rojos

y mi inspiración volará al cenit

con tu corazón en mi corazón.

 Finales de siglo y de milenio.


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