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31 mar 2021

Oh que será

Crónicas musicales… crónicas sobre canciones populares muy reconocidas en el mundo

Texto de Ernesto Pino

 Con solo nueve años y por razones familiares, Chico Buarque viajó a Italia. Antes de partir le dijo a su abuela Heloisa: “Abuelita, ya estás vieja y sé que no te veré más, pero seré cantor para que cuando tengas saudades prendas la radio y me escuches desde el cielo".

 Brasil, es un país hermano de Latinoamérica que, a pesar de hablar en portugués, tiene miles de cosas comunes a los países del trópico; especialmente su música alegre, ruidosa y feliz que desde tiempos lejanos se ha configurado como la melodía tradicional de las fiestas del pueblo, hasta hacer pensar que Rio de Janeiro y Barranquilla son ciudades hermanadas por el cordón umbilical de sus maravillosos carnavales. Brasil es sinónimo de samba, ese ritmo afrobrasilero que se baila en ese país desde el siglo XVI, pero que solo llegó a las ciudades en el siglo XIX. Es el mismo baile con música de comparsa que hizo famoso los carnavales de Rio de Janeiro y que se convirtió en un hito de excelsa identidad internacional del país brasileño: en un hecho irrepetible en el mundo, el sambodromo de Rio de Janeiro muestra cada año las mejores escuelas de samba llena de mujeres felices y voluptuosas, solo adornadas de plumas y lentejuelas.

 En esa raíz, en los años 20 del siglo XX, apareció el ritmo del Bossa Nova como un género musical de la música popular brasileña derivado de la samba y con una fuerte influencia del jazz. Es una versión de la samba originalmente ruidosa y carnavalesca, como un ritmo de salón, mas tranquilo, mas lirico, mas intimo y si se quiere mas poético y mas romántico; como una balada española o italiana, pero cantada en portugués. Este ritmo iría a caracterizar la nueva música popular brasileña durante la segunda mitad del siglo XX, en las voces y en la composición de artistas como el guitarrista Joao Gilberto con la cantante Elizeth Cardoso (“Chega de saudade”), Tom Jobim y Vinicius de Moraes (los de “La chica de Ipanema”), y otros menos conocidos en nuestro medio, como Flora Purim, Edu Lobo, Airto Moreira, Badem Powell, etc.

 Pero toda esa onda creciente y tranquila de la nueva música brasilera, que era eco de una década musical prodigiosa con los sorprendentes ritmos del jazz, el rock, la salsa y un clamor juvenil de cambio extendida en el mundo entero; de alguna manera, se quebró con la instauración de una dictadura militar en Brasil: en efecto, el gobierno democrático de  Joao Goulard, fue abruptamente derrocado por un grupo de militares encabezados por Castello Branco, quien comenzó un periodo dictatorial a partir del año 1964 y que se extendería hasta 1985. Estos periodos de dictadura normalmente se caracterizan por un ejercicio del poder autoritario que elimina todas las garantías jurídicas de los ciudadanos y calla sin titubeos el simple derecho de la libertad y las mínimas manifestaciones de oposición.

 Sin embargo, en ese hueco negro del miedo y del silencio rotundo, apareció la voz de un chico de tan solo 20 años, llamado Chico Buarque; a quien solo le bastó una guitarra y varias canciones para ser el portavoz del rechazo del pueblo a un régimen despótico.

 Casualmente, Buarque y el presidente dictador Garrastasu Medice crearon una paradoja increíble a través del Futbol: El presidente, posiblemente el mas cruel de todos los dictadores que le antecedieron y le sucedieron, visitaba el estadio Maracaná, todos los domingos con el animo de reflejar una figura inocente con su radio pegado al oído, al tiempo que en las cárceles se torturaba a la oposición; mientras tanto Chico Buarque fanático del club Fluminense de Rio de Janeiro, jugaba al futbol después  de los conciertos y muchas veces al amanecer, mientras la dictadura le mantenía un radar de control permanente. En el año 1970, Buarque grabaría la canción A pesar de voce, dirigida a este nefasto presidente, Garrastasu Medici. Se resalta que el Rey Pele, quien había renunciado a la selección fue presionado por la dictadura para que jugara el mundial de Méjico 70, donde a la postre sería Brasil campeón. Pele siempre mantendría una postura acomodada al régimen lo que le traería muchas criticas de los artistas, especialmente de Buarque (Ver Pele, película documental en Netflix).

 A Chico Buarque el destino le tejió una vida musical exitosa en medio del drama que genera el miedo y la impotencia en una dictadura militar.

 Perteneciente a una clase media intelectual, desde niño forjó un espíritu de artista, influenciado por un ambiente lleno de arte, literatura y música. Su padre, Sergio Buarque era un historiador reconocido, autor del libro Raizes do Brasil, que ha sido texto obligado en la academia de ese pais. Su hogar era permanentemente visitado por muchos artistas en boga, pero especialmente por uno: Vinicius de Moraes, el gran poeta y musicologo brasilero. Era una casa de puertas abiertas, tanto, que alguna vez, un adulto entró a la casa, le pidió dinero a su padre, saludó a un hermano que entraba, mientras sostenia un pequeño televisor en sus manos: era un ladrón, que solo fue reconocido por la madre de Chico, quien con un grito lo reconoció (Ver “Chico Buarque”, Regina Zappa).

 Dice el mismo Chico, que parte de su afición a la musica habia nacido, despues de escuchar insistentemente la radio que poseía, su nana cuidadora, una india amazónica, a quien llamaban cariñosamnete Babá y quien era la unica autorizada a escucharla. Era la radio el unico medio de transmision permanente de canciones en la decada del 40.

 En 1966, a sus 22 años, Chico Buarque ganó el concurso de música popular brasilera con la canción A Banda, y compartió el primer lugar con la canción “Disparada”, del dúo Geraldo Vandré y Théo de Barros. Buarque reclamó que esa canción estaba al mismo nivel de la suya y no debía perder: ese hecho mostró una condición humana insuperable en el artista, su generosa honradez. A Banda, conmovió las radios en Brasil, porque sutilmente era una alusión de protesta contra la dictadura. Incluso, el conocido periodista Nelson Rodrigues del diario O Globo, manifestó impresionado: “A Banda se instaló en la historia. El pueblo ya no silbaba, volvió a silbar gracias a Chico. Sepan ustedes que un dia entré a casa y encontré a mi mujer y a mi hijita Daniela con los ojos húmedos. Acababan de escuchar “A Banda”. Días después, yo también escuché la marcha genial, y tuve ganas de salir de casa, de sentarme en la acera y comenzar a llorar” (Ver “Chico Buarque”, Regina Zappa). La canción rápidamente fue prohibida, pero su música ya estaba grabada en la conciencia de los ciudadanos de a pie, quienes disimuladamente la silbaban en las calles y en las reuniones.

 Fue la época en que Buarque por seguridad, se resguardó en Italia, donde todavía pasaba desapercibido como cantante suramericano. Allí compartió con el gran futbolista Garrincha en compañía de la famosa cantante Elsa Soarez: decía Chico que los romanos empezaron a reconocerlo porque andaba con el jugador a quien le pedían los autógrafos. En Roma, le tocó ganarse la vida cantando como telonero de la gran cantante Josefine Baker (la gran bailarina norteamericana, despreciada en su país por negra y estrella en Europa por talentosa).

 Chico nunca ha tenido filiaciones políticas o religiosas, pero siempre ha sido un defensor inquebrantable de la justicia y de la libertad; aunque siendo un adolescente y siguiendo la manía religiosa de jóvenes estudiantes aristócratas, casualmente compañeros de colegio, se afilió a la TPF (tradición, familia y propiedad), una organización fascista de inspiración medieval y que practica un catolicismo ultraconservador. Esta secta se promocionaba con el argumento falaz de que el mundo se iba a acabar y que solo sus fieles se salvarían. Esto despertó las alarmas de una familia liberal y abierta como la suya y Chico fue enviado a un colegio diferente, hasta que le pasó la fiebre de pertenecer a esta logia. (Ver “Chico Buarque”, Regina Zappa).

 De nuevo en Brasil, continuó con su saga musical y a ojos de la censura militar, Chico se dejó llegar con varios himnos de música popular contra la tiranía; sin perder el estilo de las letras mordaces e inteligentes y con ritmos tan pegajosos que inmediatamente los brasileños las aprendían. Canciones como Construcao (La Construcción), el relato de la desesperanza de los obreros de pico y pala), Calice (Cáliz), bello poema de la impotencia: Tanta mentira, tanta fuerza bruta/ Aun callado el pecho, la cabeza queda/ Quiero inventar mi propio pecado/ Quiero morir de mi propio veneno…); Deus lhe pague ( Dios le pague), una fina sátira a los desvelos de la dictadura ( por ese pan de comer/ y el suelo para dormir/ registro para nacer/ permiso para reír/ por dejarme respirar/ y por dejarme existir/ dios le pague). O, A pesar de voce.

 A pesar de voce (A pesar de usted), Buarque la compuso y la cantó en 1970, después de su regreso de Italia. Una melodía sutil, contagiosa y de una sugerente ironía, se fue extendiendo como una plaga entre la gente de los hogares y de las calles y se convirtió en un himno contra la dictadura. Por supuesto fue censurada por los militares, pero ya tarde, porque la gente, igual que La banda, la cantaba y la silbaba en los cafés, en las reuniones, en las calles, en los estadios, en las universidades, en los colegios: en los conciertos, Chico empezaba con un toque de guitarra y como A pesar de voce, estaba prohibida, los asistentes emocionados, la cantaban en un coro imposible de callar:  hoy es usted el que manda/ lo dijo, está dicho, es sin discusión, no?/ toda mi gente hoy anda, hablando bajito/ mirando el rincón, vió?/ usted que inventó el pecado, olvidóse de inventar el perdón/ a pesar de usted, mañana ha de ser otro día/ yo quisiera saber, dónde se va a esconder/ de esa enorme alegría…../ a pesar de usted, mañana ha de ser otro día…Para esa época, Chico Buarque siempre perseguido por la dictadura, durante un tiempo de manera ingeniosa, grabó canciones con el seudónimo Julinho da Adelaide; haciendo pensar a los militares que había callado su grito musical y confundiendo a la censura con la aparición posterior de nuevas canciones.

 Fue el momento de Oh que será, que sirvió magistralmente de banda sonora de la exitosa película Doña Flor y sus dos maridos, dirigida por Bruno Barreto, protagonizada por la encantadora actriz brasilera Sonia Braga y el actor José Wilker; y con un guion edificado sobre la maravillosa novela del gran escritor de Bahía, Jorge Amado. La canción es interpretada por la cantante brasilera, Simone.

 Aunque Chico Buarque, nunca manifestó la intencionalidad de la canción, los versos y la música tienen un acorde perfecto con la historia de la película: Doña Flor, una mujer bella, trabajadora y ardiente, se casa y convive con el rufián mas feliz del mundo, vago, irresponsable, fiestero, jugador y dueño de un arte indefinido de la seducción; llamado Vadihno, quien muere pronto, victima de un trance callejero. Ella se casa nuevamente con un personaje de características totalmente contrarias a Vadihno, llamado Teodoro Madureira, serio, rígido, austero, piadoso y con el loable oficio de farmacéutico. Doña Flor cumple con su segundo esposo, pero llevada del aburrimiento de alcoba, evoca a Vadihno quien se le aparece, la seduce y complementa lo que Teodoro no puede. Teodoro a la hora de cometer sus deberes conyugales, además de fijar fechas y horas para el sexo, en la misma faena, ni siquiera se quita la piyama. Doña Flor ante el dilema de rechazar el espíritu amatorio de Vadihno y ser fiel a Teodoro, decide aceptarlos a los dos. Se resalta que Vadihno, hace el mismo gesto procaz que repitió en su momento el profesor Antanas Mockus.

 Esta canción, que se convirtió en apéndice de la novela de Jorge Amado a través de la película, habla de muchas cosas, pero sin una precisión especifica: podría ser el misterioso vuelo del amor, con las pasiones, las alegrías, las tragedias y las infidelidades de Vadihno. Podría ser también, una sutil alusión a las ganas de rebelarse contra toda opresión, sea marital, religiosa o militar. Podría ser la evocación filosófica de entender las cosas que pasan siempre y que la rutina no deja ver; incluso podría ser una jugada musical impensada de Chico Buarque para decir cosas profundas, a veces incomprensibles y burlarse olímpicamente de la dictadura. Se sabe que 16 años después de grabada la canción, se conoció un expediente de la junta militar donde se analizaba la canción oh que será, como un hecho subversivo del arte de la época. (Ver web.renciclopedia@icrt.cu)

 En todas sus concepciones, Oh que será, es una canción extraña, profunda y a veces incomprensible.

 En nuestro medio de lengua española de la música popular, la canción la hizo famosa el músico salsero de Puerto Rico, Willie Colon, quien la interpreta con unos arreglos de gran calidad en el ritmo de salsa; y con una introducción hablada que insinúa el misterio de la canción:

 

Yo creo en muchas cosas que no he visto, y ustedes también, lo sé.

No se puede negar la existencia de algo palpado por más etéreo que sea.

No hace falta exhibir una prueba de decencia de aquello que es tan verdadero.

El único gesto es creer o no. Algunas veces hasta creer llorando.

Se trata de un tema incompleto porque le falta respuesta; respuesta que alguno de ustedes, quizás, le pueda dar.


PD: Activa el link de arriba, con las versiones de la canción Oh que será, en portugués por Chico Buarque y en español por Willie Colon y canta con las letras. Las dos son inolvidables.

 

O QUE SERÁ (À FLOR DA TERRA)

Canta en portugués: Chico Buarque

 

O que será que será

Que andam suspirando pelas alcovas

Que andam sussurrando em versos e trovas

Que andam combinando no breu das tocas

Que anda nas cabeças, anda nas bocas

Que andam acendendo velas nos becos

Que estão falando alto pelos botecos

Que gritam nos mercados, que com certeza

Está na natureza, será que será

O que não tem certeza, nem nunca terá

O que não tem conserto, nem nunca terá

O que não tem tamanho.

 

O que será que será

Que vive nas ideias desses amantes

Que cantam os poetas mais delirantes

Que juram os profetas embriagados

Que está na romaria dos mutilados

Que está na fantasia dos infelizes

Que está no dia a dia das meretrizes

No plano dos bandidos, dos desvalidos

Em todos os sentidos, será que será

O que não tem decência, nem nunca terá

O que não tem censura, nem nunca terá

O que não faz sentido

 

O que será que será

Que todos os avisos não vão evitar

Porque todos os risos vão desafiar

Porque todos os sinos irão repicar

Porque todos os hinos irão consagrar

E todos os meninos vão desembestar

E todos os destinos irão se encontrar

E mesmo o Padre Eterno que nunca foi lá

Olhando aquele inferno, vai abençoar

O que não tem governo, nem nunca terá

O que não tem vergonha, nem nunca terá

O que não tem juízo.

 

Laralala….

 

O que será que será

Que todos os avisos não vão evitar

Porque todos os risos vão desafiar

Porque todos os sinos irão repicar

Porque todos os hinos irão consagrar

E todos os meninos vão desembestar

E todos os destinos irão se encontrar

E mesmo o Padre Eterno que nunca foi lá

Olhando aquele inferno, vai abençoar

O que não tem governo, nem nunca terá

O que não tem vergonha, nem nunca terá

O que não tem juízo.

 

OH QUE SERA

Canta en español con versión modificada: Willie Colon

 

(Yo creo en muchas cosas que no he visto, y ustedes también, lo sé.

No se puede negar la existencia de algo palpado por más etéreo que sea.

No hace falta exhibir una prueba de decencia de aquello que es tan verdadero.

El único gesto es creer o no. Algunas veces hasta creer llorando.

Se trata de un tema incompleto porque le falta respuesta,

respuesta que alguno de ustedes, quizás, le pueda dar

Es un tema en tecnicolor para hacer algo útil del amor.

Para todos nosotros, amén).

 

Oh, qué será, qué será

que anda suspirando por las alcobas

que se oye susurrando en versos de trova

que anda combinándonos preguntas locas

que anda en las cabezas, anda en las bocas

que anda ascendiendo por hartos huecos

que están hablando alto en la bodega

y grita en el mercado, qué cosa es esa?

es la naturaleza, será, que será

que no tiene certeza y nunca te da

que no tiene concepto, y nunca tendrá

que no tiene tamaño.

 

Oh, qué será, qué será

que vive en las ideas de esos amantes

que cantan los poetas más delirantes

que juran los profetas emborrachados

está en la romería de los mutilados

está en la fantasía de los infelices

está en el día a día de las meretrices

en todos los bandidos y desvalidos

en todos sus sentidos, será qué será

que no tiene decencia y nunca tendrá

que no tiene censura y nunca tendrá

y le falta sentido.

 

Oh, qué será, qué será

que ningún aviso podrá evitar

que tampoco los presos puedan desafiar

que todos los caminos tendrán que cruzar

donde todos los signos van a consagrar

y todos los niñitos a investigar

y todos los destinos van a encontrar

y el mismo padre eterno que nunca fue allá

al hombre nuevamente lo bendecirán

apagando al infierno su llama final

porque no tiene caso volver a rodar

por la falta de juicio

 

Ohhh, qué será

Ohhh, qué será

Ohhh, qué será

que jura el profeta, canta el poeta, y están gritando en la maqueta

Oh, qué será

(Ohhh, qué será)

que me despierta por la noche, y me hace temblar, me hace llorar

(Ohhh, qué será)

son fantasmas, son los fantasmas, siento la puerta tocar tres veces

Oh, quién será

(Ohhh, qué será)

van suspirando por las alcobas y susurrando versos de trova

ponte a escuchar!

 

(Ohhh, qué será)

no tiene tamaño, y es naturaleza, anda en las bocas y en las cabezas

(Ohhh, qué será)

todos los niñitos lo investigarán y ningún aviso lo podrá evitar

(Ohhh, qué será)

en toda campana repicará, y el que está dormido despertará

(Ohhh, qué será)

son fantasmas, son los fantasmas, siento la puerta tocar tres veces

¡¡¡Oh quién será!!!

 

(Ohhh, qué será)

son fantasmas, son fantasmas, son fantasmas, son fantasmas

oigo la puerta tocar, ay, la puerta tocar

(Ohhh, qué será)

lo vive el bandido, el desvalido

las meretrices, los infelices

el reverendo y el bombero

el presidente, el zapatero

y las maestras y el carnicero

la ciudadana y el extranjero

también el juez y el farandulero

la enfermera, el timonero

el santero, y el marxista

el bodeguero y el masoquista

Oh, ¡qué será! 

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31 ene 2021

Palabras para Julia

Crónicas musicales… crónicas sobre canciones populares muy reconocidas en el mundo

Texto de Ernesto Pino

    Algún día el poeta español, José Agustín Goytisolo, entra a un taller de mecánica y escucha sorprendido que un obrero canta algo muy conocido para él. Emocionado le pregunta por el origen de la canción y este le responde que no sabe de quien es, pero que la misma, la cantaba su abuela hace muchos años. Se trataba de Palabras para Julia.

    El poeta José Agustín Goytisolo (1928-1999), hace parte de los poetas españoles que vivieron íntegramente sus vidas luchando contra la dictadura del General Franco, desde 1936 hasta la muerte del déspota en 1975. En esa lista se anotaron los poetas consagrados de la llamada Generación del 27; especialmente Federico García Lorca, Miguel Hernández y Rafael Alberti.  Para ellos, las palabras de sus poemas se convirtieron en la llama de aliento permanente de los brigadistas republicanos que defendían la democracia usurpada por Franco. Toda esta epopeya poética, arrancó tras el asesinato temprano de García Lorca en 1936, cuando apenas iniciaba la guerra civil española. García Lorca era uno de los grandes referentes de la poesía ibérica, a pesar de su juventud. Como dijo Ian Gibson, uno de sus biógrafos: «Lorca es hoy el desaparecido más famoso y llorado del mundo entero. Representa a todas las víctimas inocentes de la Guerra Civil… y de todas las contiendas. Su obra es inmensa, su mensaje hondamente fraternal. Cualquier página suya, cualquier verso, cualquier metáfora, puede cambiar una vida». Lorca, el de los versos mas musicales e inofensivos (Y que yo me la lleve al río/, creyendo que era mozuela, pero tenía marido/, fue la noche de Santiago, y casi por compromiso/, se apagaron los faroles, y se encendieron los grillos...), con su muerte prendió una trinchera poética en defensa de la libertad y la democracia. Igual pasó mas adelante con el poeta Miguel Hernández, hombre humilde, pastor de ovejas, trovador inmenso de la tierra, el hijo del rio, de las flores y de las abejas; quien enfermo de tuberculosis, murió en la cárcel, hostigado y castigado por la dictadura (para la libertad/sangro, lucho, pervivo/ para la libertad/ mis ojos y mis manos/ como un árbol carnal, generoso y cautivo/doy a los cirujanos…), cuyos versos posteriormente fueron cantados magistralmente por Serrat. También, su poema Andaluces de Jaén, en el trascurso del conflicto los republicanos lo recitaban como un signo de tenacidad. Alberti, por su parte; era el poeta que llevaba el mensaje directo a las milicias y convirtió su poema A galopar en un himno de la resistencia contra el fascismo (a galopar, a galopar/hasta enterrarlos en el mar/ Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie/ que es nadie la muerte si va en tu montura/ galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo/ que la tierra es tuya); los mismos, que mas adelante tendrían la música y la voz del cantautor español Paco Ibáñez.

    Por su parte José Agustín Goytisolo, era apenas un niño de 8 años cuando comenzó la Guerra civil española, pero los acontecimientos que sucedieron en ese periodo marcaron lo que en adelante seria su camino de gran poeta y su militancia en la lucha contra la dictadura de Franco: el 17 de marzo de 1938, Julia Gay, la madre de José Agustín, en una calle de Barcelona, fue victima de un bombardeo aéreo inesperado, del bando franquista. Su cuerpo nunca apareció y las autoridades del momento solo entregaron a la familia varias bolsas de regalos que Julia había comprado para los niños Goytisolo. Mas adelante José Agustín fue expulsado del colegio cuando se atrevió a quemar un retrato del General Franco. Ya había decidido que su ejercicio como ciudadano en adelante seria el de confrontar la dictadura bajo ciertos principios morales y políticos y una renovada atención al lenguaje y la lírica; para lo cual conformó un grupo intelectual que se llamaría la Generación del 50, con los poetas Gil Biedma y Carlos Barral. Dice la critica literaria, que la inexplicable y brutal desaparición de la madre, seria el impulso mayor para que los hermanos Goytisolo abrieran la puerta literaria para buscarla a ella a través del tiempo y del espacio (se recuerda, que los hermanos de José Agustín, Juan y Luis; son también reconocidos escritores españoles).

    Incluso el padre de los Goytisolo, durante mucho tiempo en su propia casa silenció el nombre de Julia Gay, su esposa. Julia, un nombre que muchos años después se repetiría en ese hogar y en muchos hogares de España y de Latinoamérica.

    Dicen que el encuentro entre la música y la poesía es circunstancial y extraño como le ocurrió a Goytisolo y al cantautor, también español, Paco Ibáñez.

    En el año 1969, en el aniversario del esplendoroso movimiento estudiantil de mayo del 68; Paco Ibáñez fue invitado a cantar en la Universidad de La Sorbona de Paris, en el salón Richelieu, que se quedó corto porque los estudiantes empezaron a llenar todos los espacios hasta hacer “sudar las paredes”, como diría el mismo Paco quien fue presentado como “La voz libre de España”, en dos cartelitos pegados a una pared. De alguna manera este recital se repitió en diciembre de ese mismo año en el famoso teatro Olimpia de Paris y haría universales las canciones de Paco Ibáñez. Una multitud increíble invadió el aforo del Olimpia y Paco Ibáñez acompañado tan solo de una guitarra, realizó uno de los conciertos mas asombrosos sucedidos en ese teatro, aprovechando el fervor que existía en Francia con la lucha estudiantil y el espíritu de resistencia en contra de la dictadura del llamado Generalísimo Franco (a quien Paco irónicamente le llamaba el Criminalisimo). Paco, de la mano espiritual de Gorges Brassens; según Ibáñez, el mas grande cantautor francés, y su padre musical, cantó poemas desde el Arcipreste de Hita, Jorge Manrique, Luis de Góngora, Francisco de Quevedo, hasta García Lorca, Rafael Alberti y Miguel Hernández. Era una línea en el tiempo de la gran poesía, que Ibáñez reivindicaba cantando versos magníficos elaborados desde el siglo XV hasta el siglo XX; y que seguían incólumes y ahora revividos a través de la música. Fue tan apoteósico el concierto con un publico exaltado, que la madre de Paco, presente en el evento, comentó feliz: “Todos estos no saben que gracias a mí están aquí”.

    Pero Paco Ibáñez, también interpretó aquella noche varios poemas de José Agustín Goytisolo. Los mismos que el artista había conocido en Paris, a través del también poeta español y exiliado, José Miguel Ullan. Cantó Hombre de buen provecho: me lo decía mi abuelito/me lo decía mi papa/me lo dijeron muchas veces/y lo olvidaba muchas más…La vida es lucha despiadada/nadie te ayuda, así, no más/y si tú solo no adelantas/te irán dejando, atrás, atrás…Anda muchacho y dale duro/la tierra toda, el sol y el mar/son para aquellos que han sabido/sentarse sobre los demás. Cantó El lobito bueno: Érase una vez un lobito bueno/al que maltrataban todos los corderos…Y había también/un príncipe malo/una bruja hermosa/y un pirata honrado…Todas estas cosas había una vez/cuando yo soñaba un mundo al revés. Y luego cantó Palabras para Julia.

    En 1962, cuando Goytisolo e Ibáñez, no se conocían, el músico lo visitó en su casa de Barcelona, y en medio de la reunión les cantó las canciones mencionadas (Hombre de buen provecho y el Lobito bueno). Terminada la reunión, Goytisolo emocionado le regaló a Ibáñez unos versos en borrador, donde aparecía el poema Palabras para Julia. Ibáñez, enseñado ya a traducir en notas musicales poemas de grandes autores, hizo lo mismo con Palabras para Julia y lo convirtió en el himno universal de la esperanza.

    Cuando Goytisolo escribió el poema, Julia su hija era apenas una niña colegial que por supuesto no alcanzaba a medir la trascendencia del mismo. Ella realmente lo asumió muchos años después cuando el poema ya era canción en la voz profunda de Paco Ibáñez. Tanto críticos literarios de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde existe una catedra que estudia al poeta, como la misma Julia Goytisolo están de acuerdo que este poema refleja el deseo del autor de que su madre Julia Gay lo hubiese escrito para él; como parte de ese vacío y esa búsqueda inquebrantable que sucedió después de la tragedia del bombardeo donde ella murió. Julia Goytisolo, así lo expresa cuando dice que el poema debería llamarse Palabras de Julia y no Palabras para Julia. Además, también los expertos coinciden en que este poema realmente José Agustín, lo escribió para si mismo, como efecto del drama que vivió siendo un niño. El efecto del hecho es tan grande para la vida de la familia y para la construcción literaria de José Agustín, que el nombre de Julia Goytisolo lo puso el padre del poeta como un homenaje a su desaparecida esposa:  Para esa familia, siempre todo giró alrededor del nombre de Julia. (Ver https://www.rtve.es/alacarta/videos/la-mitad-invisible).

   En nuestro continente, la canción se convirtió en un himno de resistencia contra las dictaduras de los años 70: En Uruguay (Bordaberry), en Chile (Pinochet) y en Argentina (Videla). Muchos de los presos políticos en esos países pusieron el nombre de Julia a sus hijas nacidas en cautiverio y la canción era una voz de esperanza para los detenidos; igual, también fue una voz de multitudes en las protestas contra estos gobiernos de facto.

   Este poema-canción, independientemente de su profunda raíz política en la resistencia contra la dictadura del General Franco en España, se ha convertido en un canto que podría entonar cualquier padre a sus hijos, como una balada emotiva, casi triste, elemental y con un contundente mensaje de esperanza y de exaltación a la vida, que parece parte de un testamento familiar y de un gran abrazo solidario y filial para un hijo que ineludiblemente seguirá caminando por el mundo. Es una canción destinada a trascender en el tiempo por encima de la tecnología, de los sistemas sociales, de la evolución de la especie; eso si, mientras los habitantes del mundo no pierdan su condición humana.

   Solo retomo un verso del poema que no está en la canción. Hija mía es mejor vivir/ con la alegría de los hombres/ que llorar ante el muro ciego; y que la critica literaria de la universidad de Barcelona, lo presume hipotéticamente: Es mejor vivir la vida, aún con todas las dificultades y con el premio de una sonrisa, que crear un clamor rutinario como ha sucedido históricamente con el muro de las lamentaciones del pueblo judío (Ver https://www.rtve.es/alacarta/videos/la-mitad-invisible).

   Éste es un poema que gracias a la música que le puso alas, se volvió mas famoso que el poeta.

   Finalmente; José Agustín Goytisolo, el gran poeta español, el hombre que extrañamente recitaba de perfil, murió en 1999, al caer de una ventana del tercer piso de su vivienda; cuando lo acosaba una profunda depresión, lo que dio lugar a un pretendido suicidio, versión que la familia rechazó y, por el contrario, anunció su deceso como un desafortunado accidente.

   PD: Activa el link de la canción arriba y canta con la letra la versión original interpretada por Paco Ibáñez. Se transcribe la letra de la canción de Paco Ibáñez, quien acomodó la mayor parte de los versos a su condición sonora. Posteriormente se incluyen aquellas estrofas del poema original no contenidos en la canción, tal cual aparecen en el libro “Palabras para Julia y otras canciones” de José Agustín Goytisolo con prólogo de Manuel Vásquez Montalbán. Se advierte que la canción tiene aproximadamente 30 versiones musicales en la voz de artistas como Mercedes Sosa, Tania Libertad, Liliana Herrero, Rosa León, Kiko Veneno, Los Suaves (versión rockera); sin dejar por fuera las muy emotivas versiones aficionadas que se cantan a coro en las reuniones de amigos y familiares.

PALABRAS PARA JULIA

José Agustín Goytisolo con música y voz de Paco Ibañez.

Tú no puedes volver atrás,

porque la vida ya te empuja,

como un aullido interminable, interminable.


Te sentirás acorralada,

te sentirás perdida o sola,

tal vez querrás no haber nacido, no haber nacido.


Pero tú siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti, pensando en ti

como ahora pienso.


La vida es bella ya verás

como a pesar de los pesares

tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos.


Un hombre solo, una mujer,

así tomados, de uno en uno

son como polvo, no son nada, no son nada.


Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti, pensando en ti, como ahora pienso.


Otros esperan que resistas,

que les ayude tu alegría,

que les ayude tu canción, entre sus canciones.


Nunca te entregues ni te apartes,

junto al camino, nunca digas:

no puedo más y aquí me quedo, y aquí me quedo.


Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti, pensando en ti como ahora pienso.


La vida es bella ya verás

como a pesar de los pesares

tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos.


No sé decirte nada más

pero tú debes comprender

que yo aún estoy en el camino, en el camino.


Pero tú siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti, pensando en ti, como ahora pienso...


Versos del poema original, no incluidos en la canción:

Hija mía es mejor vivir

con la alegría de los hombres

que llorar ante el muro ciego.


Yo sé muy bien que te dirán

que la vida no tiene objeto

que es un asunto desgraciado.


Pero yo cuando te hablo a ti

cuando te escribo estas palabras

pienso también en otros hombres.


Tu destino está en los demás

tu futuro es tu propia vida

tu dignidad es la de todos.


Por lo demás no hay elección

y este mundo tal como es

será todo tu patrimonio.

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30 nov 2020

EL AÑO VIEJO

Crónicas musicales… crónicas sobre canciones populares muy reconocidas en el mundo

 Texto de  Ernesto Pino

En diciembre de 1953, Crescencio Salcedo estando en su casa arreglando flautas, escuchó  una canción que se promocionaba como el gran éxito del año. Se paró exaltado y con los ojos abiertos pensó profundo, “esa canción es mía”.

  

Crescencio salcedo en Medellín. 1974. “Afroemerides…” Diego Aranda.

  Crescencio Salcedo de niño nunca asistió a la escuela y ese tiempo lo ocupó al lado de su abuelo Telesforo Monroy, quien lo inició en los oficios comunes del campo como la agricultura, la cacería y la ganadería. Aprendió a leer y escribir de adulto: “Aprendí a leer oyendo. Decían, esta vaina dice así y yo veía que letras se ocupaban de aquella frase, entonces ya yo sabía hacer letras”. Y desde niño también se mezcló en las aventuras pueblerinas de la piquería que frecuentaban en los barrios, en los mercados populares  y en las ferias de los pueblos y especialmente en la fiesta de la Virgen del Carmen y en la navidad. Las piquerías empezaban en los barrios y terminaban en el centro del pueblo con la bulla de las tamboras, las dulzainas y las maracas y después con los sonidos del acordeón: “Aquella que va bailando/ lleva el pollerin afuera/ y el que la va galantiando/ dice que es forastera”. En ese camino aprendió el oficio que finalmente le marcaria su destino para siempre: fabricante artesanal de flautas y de gaitas.  (Ver Crescencio  Salcedo: mi vida. Jorge Villegas y Hernando Grisales)

  Campesino fiestero y constructor de instrumentos musicales empezó a crear melodías y a escribir versos con una letra y ortografía rudimentaria, emulando a decenas de jóvenes parranderos que animaban los bailes de la comunidad. Entre la siembra del campo y las fiestas populares con los embates de la piqueria transcurría la vida de Crescencio. A la muerte de su abuelo, se desplazó a la Guajira, se conectó con los indios y con ellos convivió durante ocho años y aprendió “las virtudes de la naturaleza en muchas formas”, remarcando su condición de origen indígena y asimiló el oficio de la yerbateria y el uso medicinal y milenario de las plantas; las mismas que mantendría en su mochila legendaria combinada con la presencia de flautas y gaitas para la venta y la enseñanza. Por ella lo apodaron cariñosamente “compae mochila”.

  Caminante permanente sin zapatos, su figura desgarbada y alegre, empezó a ser reconocida en las avenidas de ciudades como Cartagena, Barranquilla,  Medellín y todos los pueblitos de la Costa: descalzo, con pantalones y camisa blanca y su sombrero “vueltiao”, ya era un juglar urbano que armaba corrillos para tocar la flauta y cantar sus propias canciones. Tanta práctica callejera lo convirtió en un buen repentista de trovas. Cierta vez en una piqueria lo retaron para que versará sobre un sombrero colgado, Crescencio de inmediato respondió así: mi sombrero sabanero/se lo pongo a mi mulata/se lo quitó y se lo pongo/porque me costo la plata. .  (Ver Crescencio  Salcedo: mi vida...)

  García Márquez en sus memorias lo recuerda perfectamente, cuando menciona algunos juglares costeños que él conoció: “Otro muy popular era Crescencio Salcedo, un indio descalzo que se plantaba en la esquina de la lunchería Americana para cantar a palo seco las canciones de las cosechas propias y ajenas, con una voz que tenia algo de hojalata, pero con un arte muy suyo que lo impuso entre la muchedumbre diaria de la calle San Blas. Buena parte de mi primera juventud la pasé plantado cerca de él, sin saludarlo siquiera, sin dejarme ver, hasta aprenderme de memoria su vasto repertorio de canciones de todos.” (Ver “Vivir para contarla”. Gabriel García Márquez.)

  Crescencio Salcedo es una gran paradoja de la historia de la música Colombiana. Casi analfabeto, caminante descalzo por convicción, juglar de corrillos cantando y tocando su propia música para poder sobrevivir; inesperadamente se convirtió en una leyenda real con canciones alegres que los Colombianos de varias generaciones siempre las cantan, especialmente en navidad: canciones como Santa Marta tiene tren, La múcura, Mi cafetal, La víspera de año nuevo, Varita de caña, y por supuesto El año viejo. Con cualquiera de ellas se hacía mérito para estar en la cúspide de los más grandes compositores de música colombiana.

  Ni el mismo Crescencio supo cuantas canciones escribio con los ritmos de la música tropical de nuestra costa norte de Colombia. Lo que  es cierto, es que sus canciones más famosas fueron apropiadas por terceros que eran compositores o empresarios de la música. Por ejemplo, La múcura fue apropiada por el empresario Antonio Fuentes (sin abogados para responder creó la canción Envidia: se perdió mi mucurita/que me daba tanto goce/mi preciosa muy bonita/se la cogió un envidioso); Santa Marta tiene tren, fue conculcada por el músico argentino Eugenio Nobile y en Colombia aparece a nombre del gran acordeonista “Chico” Bolaños, gran amigo de Crescencio; Mi cafetal también fue registrada por el mismo Antonio Fuentes, tanto en Colombia como en Estados Unidos; por su parte, la emblemática canción navideña “La víspera de año nuevo”, tiene tres versiones conocidas y cuatro compositores más Crescencio. Igual hay que reconocer que en las primeras décadas del siglo 20, no existía una exigencia real en la determinación de los derechos de autor y por eso muchas tonadas emergieron anónimas como melodías nacidas en las competencias de los juglares, que teniendo dueño, eran desapercibidas en su autoría hasta que llegaba un empresario que la grababa, se la apropiaba y la difundía en la tecnología del momento, el acetato. Se resalta que el primer disco grabado en Colombia por Discos Fuentes, data del año 1945, con el tema “Las mujeres a mi no me quieren”, en la voz de Guillermo Buitrago, el ídolo de la época. (Ver Tras 80 años, en Discos Fuentes la rumba no se acaba. Carlos Solano, El Tiempo 2014).

Pero llega la fiesta eterna del fin de año.

  El origen indígena y campesino de Crescencio, le llevó a crear una melodía muy alegre y muy tropical, sin ninguna pretensión artística, pero que llevaba un inventario de vida en su trasegar en el campo: una finca, una chiva, una burra negra, una yegua blanca, una buena suegra y las bellas morenas de su pueblo Palomino en el Departamento de Bolívar.

  Lo que de veras nunca pensó Crescencio, es que esta canción se convertiría en la banda sonora más importante de las festividades de fin de año en Suramérica y especialmente en Colombia y en Méjico. Esta canción de manera increíble recoge un sentimiento nacional de nostalgia que hace parte de nuestra cultura y es el fondo musical de los abrazos, las lágrimas, los recuerdos de toda una población que despide el año, el 31 de diciembre a las 12 de la noche: el 31 de diciembre, se repite la navidad, los barrios populares lucen esplendorosos con las calles barridas y lavadas y los festones colgados de esquina a esquina y la gente por un rato se olvida de la rutina del desconsuelo y la desesperanza y más bien esos sentimientos agrios los descarga en un monigote hecho de cartones, desperdicios y pólvora llamado “un año viejo”.

  La primera grabación de El año viejo, la realizó  el gran director de orquesta Pacho Galán en 1952, pero su versión no generó mayor impacto. En cambio, la misma canción con magníficos arreglos se grabó en 1953 en la versión de Tony Camargo con la orquesta de Chucho Rodríguez, ambos músicos mexicanos. Desde ese momento hasta la fecha es la canción inevitable en las fiestas decembrinas. Cuando en México suena el año viejo, todos la asocian a Tony Camargo. El mismo Tony Camargo, quien tuvo la suerte histórica de cantar esta canción, siempre lamentó no haber conocido al autor Crescencio Salcedo.

  Crescencio fue entre todos nuestros juglares, quizás el único a quien la gloria de su estatura musical, le trajo más desventura que la justa oportunidad de una vida digna. Retirado en la ciudad de Medellín y víctima de un derrame cerebral, aun seguía trabajando en las calles de la ciudad. Quienes no lo conocían podrían suponer que era un indigente que pedía limosna, pero él se sobreponía a la ignorancia de los transeúntes y en su sitio móvil de trabajo colgaba un cartelón con este aviso escrito con su propia mano:

 
 AQUÍ NO SE PIDE LIMOSNA

SE VENDE FLAUTA A 100” Y A50”

HASTA 20” DE CAÑIZO

DISCOS A 20” EN MI MARCA MI PATRIA

LES INDICO COMO SE MANEJA LA FLAUTA

ES FÁCIL EL MANEJO NO NECESITA BOCADURA

A LA ORDEN CRESCENCIO SALCEDO

  En su final tuvo un fuerte encontrón con Sayco (Sociedad de autores y compositores de Colombia) por el reclamo de sus derechos de autor: les dijo “SAYCO, francamente ellos me deben un dinero que no me han remitido porque no les ha dado la gana, porque ellos creen que yo estoy acá lucrando de una gran prosperidad que ellos me han proporcionado…” Sayco le respondió con insultos, tildandolo de mentiroso, chantajista, adinerado, hasta negarle la autoría de sus canciones. En esos días el conflicto se convirtió en tema de opinión nacional, cuando el periodista Gustavo Castro Caicedo, difundió el mensaje y el eco del mismo se convirtió en un enjuiciamiento a Sayco en el programa de televisión llamado “El juicio”.

  En esas fechas, casualmente, lo conoció el poeta Manuel Hernández en la calle Junín de Medellín, e  impresionado por las dificultades del personaje y para ayudarlo le gestionó con Artesanías de Colombia, la compra de unas flautas por valor de $5.000 pesos del año 1976. El negocio fue aceptado y la plata le llegó 15 días después de su muerte, ocurrida el 3 de marzo de ese año. Manuel Hernández (el mismo que alguna vez entrevistó a Borges como profesor de la Universidad de Los Andes) admirador profundo de Crescencio, le dedicó un poema a su memoria: “….el río de las paridoras/la chiva/la burra/ la yegua/ la mujer ausente… (Ver Mi Vida: Crescencio Salcedo…). 

   Sin embargo, su trascendencia de juglar,  a pesar del desconocimiento de su importancia como compositor, alguna vez jugó a su favor, cuando uno de los grupos de teatro más importante del país, como el Teatro Libre, montó la obra “Crescencio la leyenda y la música” y su interés lo explicó así su director Ricardo Camacho: “Siempre me ha gustado mucho la música popular costeña. Crecí́ con ella porque en mi familia fue muy importante. Alguna vez tuve la oportunidad de ver a Crescencio Salcedo y me impresionó profundamente, un señor descalzo con unos callos tan gruesos como la suela de caucho de mi zapato, vendiendo flautas en la calle, en estado de indigencia, pero con una enorme dignidad”. (Entrevista de Patricia Jaramillo Vélez a Ricardo Camacho, Director del Teatro Libre).

   Por supuesto, al otro día de su muerte sucedió lo que siempre sucede en nuestro país con las respuestas institucionales, cuando desaparece un artista: le hicieron homenajes, lo declararon héroe y personaje ilustre como una manera de borrar la mezquindad y la soberbia a quien siempre  trataron como ciudadano de segunda categoría.

  Pero indudablemente, la gran fortuna de Crescencio Salcedo, que nadie, pero nadie se la puede quitar, es saber que desde 1953, varias generaciones de colombianos y de otros países de América Latina, honran felices su memoria cuando cada 31 de diciembre cantan El año viejo.

PD: Activa el link de la canción arriba y canta con la letra la versión original interpretada por Tony Camargo con la orquesta de Chucho Rodríguez.

 

El año viejo

Compositor: Crescencio Salcedo

Intérprete: Tony Camargo con la orquesta de Chucho Rodríguez

 

Yo no olvido al año viejo

porque me ha dejado cosas muy buenas

hay yo no olvido al año viejo

porque me ha dejado cosas muy buenas

mira!

me dejó una chiva,

una burra negra,

una yegua blanca,

y una buena suegra

hay me dejo una chivita,

una burra muy negrita,

una yegua muy blanquita

y una buena suegra..

 

me dejó una chiva,

una burra negra,

una yegua blanca,

y una buena suegra

 

me dejo, me dejo, me dejo

cosas buenas, cosas muy bonitas,

(q se repita, q se repita)

 

(ayyyy ayyy como gozo anda)

 

yo no olvido al año viejo

porque me ha dejado cosas muy buenas

hay yo no olvido no no no al año viejo

porque me ha dejado cosas muy buenas (anda)

me dejó una chiva,

una burra negra,

una yegua blanca,

y una buena suegra

ay me dejó una chiva,

una burra muy negrita,

una yegua muy blanquita

y una buena suegra..

 

me dejó una chiva,

una burra negra,

una yegua blanca,

y una buena suegra

 

(hay que bueno pa´bailar

mira mulata ay q rico pa´cantar)

(dímelo dímelo, )

Tócalo mamá

 

me dejó una chiva,

una burra negra,

una yegua blanca,

y una buena suegra......

pero pero pero pero pero pero piropa

que sabroso pa bailarlo

dímelo a cantar

 

me dejó una chiva,

una burra negra,

una yegua blanca,

y una buena suegra

 

ay no no no

 ay yo no olvido al año viejo que va

yo no olvido al año viejo

otra vez....

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