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1 ago. 2019

Anduriña

Crónicas musicales… crónicas sobre canciones populares muy reconocidas en el mundo.
Dedico esta crónica a mis amigos Carlos Enrique y Juan Sebastián Toro Gutiérrez, médicos brillantes y entusiastas de esta balada aún sin saber su origen y que inexplicamente en el tiempo facilitó nuestra amistad y un apodo mutuo: Anduriña.

Juan Pardo el conocido cantante español, quedó aterrado con la historia contada por el abuelo de Anduriña y compuso una canción que tocó la fibra emocional del gran pintor español Pablo Picasso.


Diría empezando que la canción es tan bella que trasciende el dibujo de Picasso porque su historia cantada durante unos minutos refleja el vuelo incesante de una golondrina: un pajarillo español que toma forma en una niña que por razones del corazón se escapa de casa, como usualmente sucede con los adolescentes.  En nuestro medio es una balada que tal vez no es muy conocida a pesar de la calidad de su música y de su letra y que tiene la impronta del pintor de Málaga. Juan Pardo el compositor, tan famoso en esa época de la balada española como Rafael, Camilo Sexto, Rocío Durcal, Manolo Galván, Nino Bravo, grabó canciones más conocidas que Anduriña como “Mi guitarra” (….mi guitarra cantaba por mi/y lloraba tambien/cuando yo estaba triste…) o “María Magdalena” (Quien María Magdalena, vas a encontrar/María Magdalena/para llorar/María Magdalena, a quien vas a encontrar/Quien María Magdalena, vas a querer…).

Las cosas del destino: Los cantantes españoles Juan Pardo y Antonio Morales (“Júnior”, esposo y manager de Rocío Durcal), unieron sus voces y le dieron vida a “Los brincos”, un famoso grupo juvenil español, en el año de 1965. Disuelto el grupo, en 1966, el dúo de Juan y Junior tuvo la ocurrencia histórica de componer una canción simple y hermosa que conmovió el espíritu del más grande pintor vivo de la época, Pablo Picasso, hasta el punto que le hizo dibujar “un garabato” en homenaje a esa canción llamada “Anduriña”.  Fue el periodista y escritor gallego Antonio D. Olano el correo entre el pintor y los cantantes. En 1968, llevó al pintor a Francia una maqueta del tema, poco antes de su publicación. A Picasso le encantó la canción, tanto, que le inspiró un dibujo. «Si no le gustan estos garabatos, que los rompan. Ya les haré otra cosa más en serio», dijo el andaluz.

La contraportada del disco Anduriña, llevaba la reproducción del dibujo de un ave, original de Picasso. En su libro “Canciones de nuestra vida”, Manuel Román acoge una narración de Juan Pardo sobre el acontecimiento y sobre el encuentro de ellos con el pintor: “Le llevé una guitarra para regalársela, apuntándole tres o cuatro acordes para que intentara tocarla. Y el probó a hacerlo. Estaba abierto a todo. Le cante Anduriña y Picasso se emocionó recordando los años que de chico vivió en la Coruña. Iba a regalarme un llavero y me llevó por toda la casa, cruzando un sótano donde almacenaba cerca de un centenar de cuadros suyos  “son cosas que tengo ahí arrinconadas”, me dijo, quitándole importancia a su obra. A mí me entró un escalofrío al ver todo aquello. Me entregó finalmente, unos grabados suyos, un libro dedicado y una cajetilla con cigarrillos de colores que conservo con su firma. Tenía una mirada que me conmovió. Se fijaba en ti, como un niño, comentándote lo bonito que eran los pantalones que llevábamos. También le canté en gallego “Mi bien duerme”, que es una canción que compuse en recuerdo de una compañera de colegio, que murió de repente siendo muy niña”.

Los orígenes de la canción parece que se remontan a la población costera de Sada, provincia de La Coruña, comunidad autónoma de Galicia (España). En los últimos años 60 y primeros 70 Juan Pardo era asiduo visitante de la ciudad, y se dice que allí se hablaba de una chica cuya historia estaría más o menos fielmente reflejada en la letra de la canción Anduriña; que es un nombre de mujer muy gallego y que significa golondrina, lo que a su vez inspiró a Picasso en el dibujo que terminó haciendo muy famosa la canción. Incluso se dice que si bien a Picasso no le gustaba la música clásica, en algunos cuadros reflejó su pasión por la música (ver su pintura “Los tres músicos”, “Naturaleza muerta con guitarra”, etc.) pero nunca tuvo tanta emoción y tanto desparpajo cuando dibujó la golondrina que iluminó la canción Anduriña.

Existen rumores en el imaginario popular que Juan Pardo, el autor de Anduriña, se comunicó con el abuelo de la niña desaparecida, quien era su tutor ante la falta de sus padres. El abuelo, muy huraño en su ser, se mostró renuente al principio hasta que el cantante le prometió que solo quería hacerle una canción y que de pronto serviría para que Anduriña regresara. El abuelo le contó entonces; que Anduriña simplemente le pidió permiso para asistir a una fiesta de “chavales”: inicialmente no quería pero no pudo resistir la meloseria de la niña y con una bendición y una señal de la cruz se rindió a su deseo. Ella le besó en la frente y brincando feliz se despidió con una larga sonrisa y se esfumó con el último ruido de la puerta al cerrarse. Nunca se supo de su suerte y Anduriña continúa en el limbo de los desaparecidos.

Recientemente, un francés residente en la Gran Bretaña puso a subasta en el portal eBay un dibujo firmado por Picasso similar al de Anduriña. «Original Drawing of Picasso», anunciaba el galo, aunque después matizaba que no tenía pruebas de que fuese original. Sobre su origen, explicaba que se lo había comprado a un anticuario español, que a la vez lo había encontrado dentro de un libro de una persona fallecida recientemente. El bajo precio de salida animó a muchos usuarios de eBay a subastar. La subasta se resolvió, tras 42 pujas, a favor de un comprador ubicado en Rumanía. Pagó 3.800 dólares, sin los gastos de envío (aporte de Rubén Ventureira en la voz de Galicia). Una ganga si es un Picasso, una mala inversión si es una copia. Algún día se sabrá.

En esta crónica podrán cantar la versión original de Juan y Junior (arriba al inicio), pero les recomiendo la versión de Juan Pardo con Joan Manuel Serrat.
ANDURIÑA
Autor: Juan Pardo

En Galicia un día
yo escuché
una vieja historia en
un café
era de una niña
que del pueblo se escapó
Anduriña joven
que voló
lloran al pensar
donde estará
mas nadie la quiere
ir a buscar
Anduriña la llamaron
los que allí dejó
torna pronto a puerto
por favor
un abuelo está
junto al hogar
habla y me sonríe
con maldad
Anduriña es joven
volverá ya lo verás
es un pajarillo
sin plumar
en un día gris
se posará
su misterio ya
no lo será
el nombre Anduriña
ya jamás se lo dirán

pero mientras tanto
donde está
donde está
Anduriña donde está
Anduriña donde está
Anduriña donde está.

Sevilla, Agosto del año 2019.

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1 jul. 2019

Malena

Crónicas musicales… crónicas sobre canciones populares muy reconocidas en el mundo. 

Crónica dedicada a los amantes del tango, pero mucho más a los que les gusta la música y que por razones no muy claras sin haberlos escuchado atentamente, dicen que no les gusta: seguro, que a cada ser humana le toca uno.

Cuando Homero Manzi, sentado en un bar en Sao Paulo-Brasil,  escuchó en vivo, un tango en la voz de una cantante argentina, sintió el rigor de la nostalgia y sin más preámbulos bebió una caipiriña hasta el fondo y grabó en una neurona el nombre de Malena, así como se llamaba la artista  desconocida.

Su solo nombre produce simpatía, y no es precisamente por la película del director italiano Giuseppe Tornatore, que lleva el mismo nombre y que confunde a los aficionados al tango y al cine; porque fuera de la figura harto seductora de Mónica Bellucci quien con sus largas piernas de pasarela invoca la procacidad de una bailarina de tango, nada tiene que ver.

Como todas aquellas cosas de la vida que dejan huella, el tango Malena con el paso del tiempo se ha convertido en una especie de leyenda y la  historia de su génesis compite por igual con su propia esencia musical.

De todo el rumor que produce su fama, van quedando una serie de hechos sobre los cuales existe consenso: Dice Don José Gobello (Conversando tangos. Buenos Aires: A. Peña Lillo Editor, 1976.): “Yo conté la historia de este tango en una nota periodística, hace diez años. La cosa fue que, al regresar de México, en 1941, Manzi pasó por San Pablo y, en esa ciudad, recaló en una boite donde una dama, una cancionista, cantaba tangos de una manera que al poeta le pareció muy personal. La noche, el tango, la lejanía de la patria, los recuerdos golpearon el corazón de Manzi. La dama se hacía llamar Malena de Toledo. Manzi, de regreso a su hotel, transfirió su emoción a los versos que, ya en Buenos Aires, entregaría a Lucio Demare. En pocos minutos, sentado a la mesa de un café de Acevedo y Libertador General San Martín, el autor de Dandy les puso música”. Otra versión afirma que la ciudad del suceso no fue San Pablo sino Porto Alegre.

También familiares de Demare, traen historias aprovechando el misterio y la magia de la canción, como que Manzi escribió la letra en una servilleta y se la entregó a Demare para que le pusiera música, este la guardó en un saco y durante varios días, ya en Argentina, el papel se envolató, hasta que Demare y bajo la presión de Manzi, la busco afanado en su ropa hasta encontrarla. Como quien dice, que la letra de uno de los tangos más famosos de la historia, estuvo a punto de perderse en cualquier rincón olvidado o en una lavandería. Se resalta que Manzi y Demare andaban juntos en el Brasil, pero la noche de la presentación de Malena de Toledo, Manzi asistió solo.

¿Pero quién era Malena, la de San Pablo? Era Mariaelena Tortolero (se supone que Malena es un apocope de este nombre), cuya voz perdura en un disco, grabado en Brasil, interpretando el tango Volvé. En una de sus giras, Mariaelena Tortolero o Malena de Toledo, que era argentina, pero desde pequeña residía en Brasil, se casó con el tenor mexicano Genaro Salinas, con quien vino a Buenos Aires. Salinas murió en un accidente, en Caracas, en 1957. Malena lo sobrevivió tres años: murió en Montevideo, en 1960. Tenía, al morir, 43 años.

Nada indica que Malena de Toledo cantara con voz de sombra ni que su voz perfumara a yuyo. Manzi, por supuesto, idealizó aquella noche a la cantante, para él desconocida. Pero el trampolín que echa al aire la fantasía es siempre la realidad. Si Malena de Toledo no tenía voz de sombra, había de todos modos una voz de sombra muy querida para Manzi, la de Nelly Omar; una voz con tono oscuro de callejón, que perfumaba a yuyo del suburbio. Manzi adjudicó a la cancionista semibrasileña aquellos atributos que evocaba su nostalgia de viajero. No en vano, Manzi tuvo una relación amorosa con Nelly Omar, razón que hace más valedera la hipótesis de que ella era realmente la inspiración que en su momento el poeta iluminó en el Brasil escuchando a Mariaelena Tortolero. Nelly Omar es la misma gran cantante argentina que la gente llegó a comparar con Gardel (que cantó Desde el alma: Alma, si tanto te han herido/porque te niegas al olvido/porque prefieres/llorar lo que has perdido…)

Cuando apareció Malena -que, en realidad, difundió el cantante Florentino, en la grabación que hizo con Aníbal Troilo en enero de 1942-, Manzi había cimentado ya un buen prestigio de intelectual y no faltó quien le asignara el propósito de intelectualizar al tango y le reprochara el tono garcialorquiano de algunos de sus versos. Todavía hoy se escucha echarle en cara lo de voz de sombra. Pero el gran mérito de Manzi es el de haber tratado de enaltecer la literatura tanguística, escribiendo poemas, y no simplemente letras. Y la poesía no es, al fin y al cabo, más que un esguince de la realidad, una mirada de águila para descubrirle a la vida relaciones ocultas y sutiles. Tus ojos son oscuros como el olvido, dice Malena. A algunos les pareció una audacia estilística. Habían olvidado, seguramente, aquello del Cantar de los Cantares: "Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, que se lavan con leche...".

Manzi, en su saga de compositor de grandes canciones como Sur, Ninguna, Negra María, siempre reflejó una esencia descomunal de poeta como se muestra  en los siguientes versos de la canción de Malena:
Malena canta el tango con voz de sombra
Tus ojos son oscuros como el olvido
Tus labios apretados como el rencor
Tus manos, dos palomas que sienten frío…..

en fin…

Y para completar dice Don Francisco García Jiménez (“Así nacieron los tangos”, 1980), que la Malena de carne y hueso; o sea, Helena Tortolero, vapuleada por la responsabilidad de una canción sobredimensionada para su voz y estilo y que rápidamente se hizo famosa, dejo de cantar y en adelante hasta su final y guardando una admirable discreción se convirtió en “representante” de artistas. Dicen también que en su oficio de intérprete mediana, Helena cantaba Malena sin sospechar que ella era parte de la historia y que prácticamente cuando se enteró dejó el canto para siempre.

Después de casi 80 años, Malena sigue siendo una niña triste que como una bella maldición sigue en la brega de cantar tangos y que con su dulce melancolía, paradójicamente es capaz de alegrar una reunión de indiferentes del tango. Todos al oírla susurran en coro: “Malena canta el tango.....”

Hemos escuchado todas las versiones, cada cual con intrépidos arreglos artísticos que produce una gran orquestación, pero yo sinceramente me quedo con la versión de Gustavo Vivas, músico caleño sin mas pretensiones que las de un buen ron y un abrazo, quien la interpretaba solo con el acompañamiento de una guitarra pero con una nota de voz tan extraña y arrolladora que uno no se explica porque sin la ayuda de los bandoneones nos dejaba erizada la piel.

El eco de esta canción es tan grande que la llevo a un hecho insólito. El 6 de marzo del 2003, en el Salón Roberto Noble de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC), se pusieron en conocimiento de periodistas y medios de comunicación, los motivos que impulsaron la idea de establecer el 6 de marzo como el Día de las Malenas:
-La fecha de declaración del tango "Malena" en  SADAIC, en el año 1942.
-El fallecimiento, en 1974, del compositor de la música, Lucio Demare.
-El nacimiento, en 1933, de Acho Manzi, hijo de Homero Manzi, autor de la letra.
-El nacimiento de Romina Manzione, bisnieta de Homero Manzi, en 1989.
-Presentación de las Malenas de las familias de Lucio Demare y de Homero Manzi.

Malena tiene muchas versiones como la de Juan Carlos Miranda con Lucio Demare, la de Azucena Maizani, Héctor de Rosas con Astor Piazzolla y su Quinteto, Roberto Goyeneche con la Orquesta Típica Porteña de Raúl Garello, Edmundo Rivero con la Orquesta de Mario Demarco, Roberto Rufino con la Orquesta Osvaldo Requena y Adriana Varela, sobre todo la versión que esta última realiza con el Sexteto Mayor. Una versión especial es la que realiza la cantautora María José Demare, sobrina de Lucio Demare (María José Demare, 2008). Incluso el gran cantautor JM Serrat y el rockero Andrés Calamaro cantaron sus propias versiones. Es una pena que Gardel no la hubiese podido grabar porque había muerto en Medellín en el año 1.935.

La canción disponible en esta crónica es la versión de Edmundo Rivero, uno de los grandes cantantes de tango de todas las épocas.

MALENA
Letra de Homero Manzi
Música de Lucio Demare
Compuesto en 1942

Malena canta el tango
como ninguna
y en cada verso pone
su corazón;
a yuyo del suburbio
su voz perfuma,
Malena tiene pena
de bandoneón.

Tal vez allá en la infancia
su voz de alondra
tomó ese tono oscuro
de callejón,
o acaso aquel romance
que solo nombra
cuando se pone triste
con el alcohol.
Malena canta el tango
con voz de sombra,
Malena tiene pena
de bandoneón.

Tu canción
tiene el frío del último encuentro,
tu canción
se hace amarga en la sal del recuerdo.
Yo no se
si tu voz es la flor de una pena,
solo se
que al rumor de tus tangos, Malena,
te siento más buena
mas buena que yo.

Tus ojos son oscuros
como el olvido,
tus labios apretados
como el rencor,
tus manos, dos palomas
que sienten frío,
tus venas tienen sangre
de bandoneón.

Tus tangos son criaturas
abandonadas
que cruzan por el barro
del callejón
cuando todas las puertas
están cerradas
y ladran los fantasmas
de la canción.
Malena canta el tango
con voz quebrada;
Malena tiene pena
de bandoneón.
Por: Ernesto Pino








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31 may. 2019

Alfonsina y el mar

Crónicas musicales… crónicas sobre canciones populares muy reconocidas en el mundo. 
Por: Ernesto Pino
Dedico esta crónica a las poetas sevillanas que iluminaron el aniversario de Sevilla 2019: Magnolia Gutiérrez, María del Socorro Vélez, Sandra Ocampo y Karina Rendón.

Tocan y Alfonsina mira por el ojo de pescado de la puerta. No ve a nadie, pero escucha claramente una voz que le dice, que tiene que visitar las flores de coral de Mar del Plata. Ella se asusta pero con más curiosidad que miedo reconoce la voz de su gran amigo, el escritor uruguayo Horacio Quiroga, quien había partido un año antes.

Esta crónica, aborda una de las canciones insignias de la cultura latinoamericana; como es el canto alegórico a los seres humanos que por complejos motivos de la razón y el sentimiento, toman la decisión de abandonar el mundo por su cuenta.

Eso es “Alfonsina y el mar”, un bello poema del historiador y escritor Félix luna con música del artista argentino Ariel Ramírez y con una excelente interpretación de Mercedes Sosa (quizás la mejor de todas); creada para homenajear a la gran poetisa Argentina, Alfonsina Storni. Según el compositor y cantante Mario Clavell (“Mi amiga la canción”), un domingo en que Félix Luna y su familia almorzaban en casa de Ariel Ramírez, este le comentó que había compuesto una zamba y Felix le pidió escucharla. Después de hacerlo, Félix le dijo sin dudar “esta zamba se va a llamar Alfonsina y el mar”. Concebir la canción obliga a reconocer ciertos hechos en la trayectoria de la poetisa Alfonsina Storni y su comportamiento de vida, aprovechando algunas notas de Wikipedia.

Alfonsina Storni Martignoni (Sala Capriasca, Suiza; 29 de mayo de 1892, Mar del Plata, Argentina; 25 de octubre de 1938), poeta y escritora argentina del Posmodernismo. El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. La mastectomía le deja grandes cicatrices físicas y emocionales. Siempre había sufrido de depresión, paranoia y ataques de nervios, pero ahora los síntomas de enfermedad mental se recrudecieron. Se vuelve retraída y evita a sus amistades.

En 1937 se suicida su gran amigo Horacio Quiroga (poeta y cuentista Uruguayo de gran renombre en la época por ser además un emulo de la obra de Edgar Alan Poe) y ella le dedica un poema de versos conmovedores, que a su vez, presagian su propio final:

Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
Y así como en tus cuentos, no está mal;
Un rayo a tiempo y se acabó la feria...
Allá dirán.

Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
Que a las espaldas va.
Bebiste bien, que luego sonreías...

El veintiséis de enero de 1938, en Colonia, Uruguay, Alfonsina recibe una invitación importante. El Ministerio de Instrucción Pública ha organizado un acto que reunirá a las tres grandes poetas americanas del momento, en una reunión sin precedentes: Alfonsina, Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral. La invitación pide «que haga en público la confesión de su forma y manera de crear». Tiene que prepararse en un día y, llena de entusiasmo, escribe su conferencia sobre una valija que ha puesto en las rodillas. Divertida, encuentra un título que le parece muy adecuado: «Entre un par de maletas a medio abrir y las manecillas del reloj».

Hacia mitad de año apareció Mascarilla y trébol y una Antología poética con sus poemas preferidos. Los meses que siguen fueron de incertidumbre y temor por la renuencia de la enfermedad: Alfonsina padece cáncer terminal.

En octubre viaja a Mar del Plata. Desde allí, envía dos cartas: una a su hijo, Alejandro, y un "Poema de despedida" al diario La Nación, que se llama “Voy a dormir”:

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...

Este poema y el titulado “Yo en el fondo del mar”, seguramente sirvieron de inspiración a Félix Luna para componer “Alfonsina y el mar”. Se transcribe el penúltimo y se le pide al lector realizar un paralelismo literario entre los poemas anteriores y la canción para que descubra una deliberada relación:

En el fondo del mar
hay una casa de cristal.

A una avenida
de madréporas
da.

Un gran pez de oro,
a las cinco,
me viene a saludar.

Me trae
un rojo ramo
de flores de coral.

Duermo en una cama
un poco más azul
que el mar.

Un pulpo
me hace guiños
a través del cristal.
En el bosque verde
que me circunda
—din don... din dan—
se balancean y cantan
las sirenas
de nácar verdemar.

Y sobre mi cabeza
arden, en el crepúsculo,
las erizadas puntas del mar.

Hacia la una de la madrugada del martes veinticinco de Octubre de 1938, Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió al mar. Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. Aunque los biógrafos aseguran que saltó al agua desde una escollera, la leyenda dice que se internó lentamente en el mar.
 Fue sepultada en el Cementerio de la Chacarita y actualmente se erige un monumento en la costa de Mar del Plata que la recuerda.

El 21 de noviembre de 1938, el Senado de la Nación rindió homenaje a la poeta en las palabras del senador socialista Alfredo Palacios. Este dijo:

«Nuestro progreso material asombra a propios y extraños. Hemos construido urbes inmensas. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina, la más fecunda de la tierra; pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido, con toda nuestra riqueza, crear una atmósfera propicia donde puede prosperar esa planta delicada que es un poeta».

Actualmente, una calle del barrio porteño de Saavedra lleva su nombre.

ALFONSINA Y EL MAR
Letra: Félix Luna
Música: Ariel Ramírez

Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más

Un sendero sólo de pena y silencio
llegó hasta el agua profunda
Un sendero sólo de penas mudas
llegó hasta la espuma

Sabe Dios qué angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada
en el canto de las caracolas marinas
La canción que canta en el fondo
oscuro del mar la caracola

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
dormida, Alfonsina, vestida de mar

Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos
harán una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado

Bájame la lámpara un poco más
déjame que duerma, nodriza, en paz
Y si llama él, no le digas que estoy
dile que Alfonsina no vuelve
y si llama él, no le digas nunca que estoy
Di que me he ido

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
dormida, Alfonsina, vestida de mar.

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