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18 jun. 2010

Mercedes Sosa y Alfonsina y el mar

La mayoría de los periódicos en el mundo han registrado con justicia la muerte de una de las mejores exponentes de la canción social y han resaltado su importancia de cantora y su afán permanente en la lucha vindicatoria por la libertad. El solo hecho de que Mercedes Sosa haya sido victima de la persecución de la criminal dictadura militar argentina de los años setenta y ochenta, es per se una muestra de su compromiso y de la importancia que su voz arrasadora represento en los movimientos populares de América Latina. Canciones como “si se calla el cantor”, “gracias a la vida”, “duerme negrito”, “como la cigarra”, “años”, “canción con todos”, “que vivan los estudiantes”, “el violín de becho”, etc; son ejemplos del sentimiento que Mercedes dejo grabado en la mente y el corazón de los latinoamericanos. En esas décadas mencionadas era tal la convulsión social con respuesta de la gente, que oír a Mercedes nos mantenía en guardia sobre todas las injusticias que a diario aparecían en este país y en los vecinos. Era la época cuando el movimiento estudiantil era feliz, gozoso, audaz, estudioso, y reflexivo sobre lo que pasaba fuera del hogar: cuando los estudiantes se manifestaban en la calle, la gente del común entendía que algo grave pasaba y se convertía en el principal termómetro del día a día y de la rutina que engaña la mente y los corazones; entonces aparecía Mercedes cantando “que vivan los estudiantes” y “canción con todos” y los muchachos avanzaban mas rápido en su análisis y en su protesta (será que las nuevas generaciones recostadas en las aulas de clase pueden debatir su papel protagonista en la sociedad que se ha perdido hoy?). Sin embargo, mas que la evocación de aquellos tiempos, lo que importa ahora es la de resaltar la voz y la memoria de Mercedes, para que los jóvenes de hoy comprendan que detrás de esa voz bella y de una fuerza demoledora como si escucháramos al gran líder Jorge Eliécer Gaitán, hay una gran enseñanza del movimiento social latinoamericano.



Ustedes dirán que falta algo, y tiene razón, no se puede mencionar a Mercedes Sosa sin hablar de “alfonsina y el mar”. En ese camino y como homenaje a su voz y compromiso social, le dedico la siguiente crónica sobre dicha canción (que hace parte de un libro en preparación sobre temas latinoamericanos, especialmente de su folclor):

ALFONSINA Y EL MAR
Esta crónica, aborda una de las canciones insignias de la cultura latinoamericana; como es el canto alegórico a los seres humanos que por complejos motivos de la razón y el sentimiento, toman la decisión de abandonar el mundo por su cuenta. Eso es “Alfonsina y el mar”, un bello poema del historiador y escritor Félix luna con música del artista argentino Ariel Ramírez y con una excelente interpretación de Mercedes Sosa (quizás la mejor de todas); creada para homenajear a la gran poetisa Argentina, Alfonsina Storni. Según el compositor y cantante Mario Clavell (“Mi amiga la canción”), un domingo en que Félix Luna y su familia almorzaban en casa de Ariel Ramírez, este le comentó que había compuesto una zamba y Felix le pidió escucharla. Después de hacerlo, Félix le dijo sin dudar “esta zamba se va a llamar Alfonsina y el mar”. Concebir la canción obliga a reconocer ciertos hechos en la trayectoria de la poetisa Alfonsina Storni y su comportamiento de vida, aprovechando algunas notas de Wikipedia.

Alfonsina Storni Martignoni (Sala Capriasca, Suiza; 29 de mayo de 1892 , Mar del Plata, Argentina; 25 de octubre de 1938), poeta y escritora argentina del Postmodernismo. El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. La mastectomía le deja grandes cicatrices físicas y emocionales. Siempre había sufrido de depresión, paranoia y ataques de nervios, pero ahora los síntomas de enfermedad mental se recrudecieron. Se vuelve retraída y evita a sus amistades.

En 1937 se suicida su gran amigo Horacio Quiroga (poeta y cuentista Uruguayo de gran renombre en la época por ser además un emulo de la obra de Edgar Alan Poe) y ella le dedica un poema de versos conmovedores y que presagian su propio final:
Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
Y así como en tus cuentos, no está mal;
Un rayo a tiempo y se acabó la feria...
Allá dirán.
Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
Que a las espaldas va.
Bebiste bien, que luego sonreías...

El veintiséis de enero de 1938, en Colonia, Uruguay, Alfonsina recibe una invitación importante. El Ministerio de Instrucción Pública ha organizado un acto que reunirá a las tres grandes poetas americanas del momento, en una reunión sin precedentes: Alfonsina, Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral. La invitación pide «que haga en público la confesión de su forma y manera de crear». Tiene que prepararse en un día y, llena de entusiasmo, escribe su conferencia sobre una valija que ha puesto en las rodillas. Divertida, encuentra un título que le parece muy adecuado: «Entre un par de maletas a medio abrir y las manecillas del reloj».

Hacia mitad de año apareció Mascarilla y trébol y una Antología poética con sus poemas preferidos. Los meses que siguen fueron de incertidumbre y temor por la renuencia de la enfermedad: Alfonsina padece cáncer terminal.

En octubre viaja a Mar del Plata. Desde allí, envía dos cartas: una a su hijo, Alejandro, y un "Poema de despedida" al diario La Nación, que se llama “Voy a dormir”:
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.

Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes...

te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...
Este poema y el titulado “Yo en el fondo del mar”, seguramente sirvieron de inspiración a Félix Luna para componer “Alfonsina y el mar”. Se transcribe el penúltimo y se le pide al lector realizar un paralelismo literario entre los poemas anteriores y la canción para que descubra una deliberada relación:

En el fondo del mar
hay una casa de cristal.

A una avenida

de madréporas
da.

Un gran pez de oro,

a las cinco,
me viene a saludar.

Me trae

un rojo ramo
de flores de coral.

Duermo en una cama

un poco más azul
que el mar.

Un pulpo

me hace guiños
a través del cristal.
En el bosque verde
que me circunda
—din don... din dan—
se balancean y cantan
las sirenas
de nácar verdemar.

Y sobre mi cabeza

arden, en el crepúsculo,
las erizadas puntas del mar.
Hacia la una de la madrugada del martes veinticinco de Octubre de 1938, Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió al mar. Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. Aunque los biógrafos aseguran que saltó al agua desde una escollera, la leyenda dice que se internó lentamente en el mar.

Fue sepultada en el Cementerio de la Chacarita y actualmente se erige un monumento en la costa de Mar del Plata que la recuerda.
El 21 de noviembre de 1938, el Senado de la Nación rindió homenaje a la poeta en las palabras del senador socialista Alfredo Palacios. Este dijo:
«Nuestro progreso material asombra a propios y extraños. Hemos construido urbes inmensas. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina, la más fecunda de la tierra; pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido, con toda nuestra riqueza, crear una atmósfera propicia donde puede prosperar esa planta delicada que es un poeta».
Actualmente, una calle del barrio porteño de Saavedra lleva su nombre.

ALFONSINA Y EL MAR
Letra: Félix Luna
Música: Ariel Ramírez

Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más
Un sendero sólo de pena y silencio
llegó hasta el agua profunda
Un sendero sólo de penas mudas
llegó hasta la espuma
Sabe Dios qué angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada
en el canto de las caracolas marinas
La canción que canta en el fondo
oscuro del mar la caracola
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
dormida, Alfonsina, vestida de mar
Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos
harán una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado
Bájame la lámpara un poco más
déjame que duerma, nodriza, en paz
Y si llama él, no le digas que estoy
dile que Alfonsina no vuelve
y si llama él, no le digas nunca que estoy
Di que me he ido
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
dormida, Alfonsina, vestida de mar.