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18 jun. 2010

A Evelio Loaiza le gusta la música

Para Sevilla, el medico Evelio Loaiza quizás representa el pensamiento de la generación irreverente que se formo en el mundo a partir de los años sesenta. Es un pensamiento que se resiste a desaparecer porque significa la audacia de pensar en la necesidad de transformar el mundo y reivindicar algunas necesidades elementales de una sociedad sana y feliz como son la equidad y la justicia social, bajo el principio social de que el bien general este por encima de los intereses particulares. Estas simples cosas que hacen parte del arsenal necesario para disminuir la infelicidad presente de la mayoría de la población, están inscritas en la constitución colombiana de 1991. No hay en ello por lo tanto argumentos especulativos para que las autoridades militares y judiciales se inventen un dossier punitivo de un ser humano bueno y útil a la sociedad, aunque de ideas irreverentes como las de Evelio.



Muchísimas personas que somos estudiosas de la evolución de la sociedad, estamos seguras de que no vivimos en el mejor de los mundos, que en general estas sociedades están modeladas con profundas características de inequidad e injusticia social, donde un porcentaje pequeño de la población es dueño de una inmensa riqueza y al contrario, una inmensa multitud vive sumergida en la pobreza y con la tendencia a que cada vez sea peor, mientras el esquema nuevo de la globalización no ceda un poco en su perversa finalidad de acumulación de capital a como de lugar (mientras la lucha contra la pobreza en el mundo por parte de las Naciones Unidas no aporta mas de $100.000 Millones de dólares al año, el gasto en la guerra sobrepasa los $13 billones de dólares anuales). Si uno como simple ciudadano de estos campos y ciudades olorosas todavía a café y reconociendo que la inmensa mayoría de colombianos son gente buena y trabajadora, pero engañada con sutileza y premeditación por la politiquería y la corrupción, no piensa diferente buscando construirle un mundo mejor a nuestras familias, la vida no tiene sentido y estaríamos hablando de la presencia de una permanente auto traición. Si el profesor armado de tiza y paciencia no nos enseña, estamos sentenciados a vivir en la ignorancia y a morir pobres en medio de la riqueza. En fin , no quiero repetir los argumentos de defensa expuestos brillantemente por Lisandro Duque y Alberto Ramos en sus columnas aparecidas en este periódico, los cuales por su tratamiento a mi modo de ver son prácticamente piezas jurídicas procesales en la defensa de Evelio. Solo quiero recordarle a las autoridades una frase elocuente de Goethe que decía: “entre los que cantan siéntete con confianza, porque los malvados no tienen canciones”. Desde el año 2002 hasta mayo del 2003, cuando Sevilla celebro emocionada su primer centenario, un grupo de personas, sin mas interés que disfrutar con los sevillanos la importancia de los primeros 100 años de Sevilla, constituimos un movimiento informal y temporal llamado “Llevo llevo la memoria” (en homenaje a ese extraordinario medio de transporte similar a la carretilla, donde durante muchos años se transporto la riqueza material de Sevilla). De nuestras ganas y de nuestros bolsillos, trabajando incesantemente a costa de nuestro tiempo y con la incertidumbre de quien no sabe del asunto, logramos planificar y ejecutar un menú cultural como complemento y como homenaje a Sevilla. Siempre en todas las reuniones Evelio, desvelado por el tiempo que le significaba el oficio de medico, participó emocionado en este cometido de locos para celebrar dignamente el cumpleaños 100 de nuestra tierra y así devolver algo a una ciudad que ha sido castigada también por la impudicia de sus gobernantes. En nuestros programas fue la música uno de los principales renglones de presentación y de celebración y con Evelio, el grupo “Llevo llevo la memoria” le canto a Sevilla. Señores autoridades, tenia o no razón nuestro admirado Goethe?