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3 sept. 2019

Te busco


Crónicas musicales… crónicas sobre canciones populares muy reconocidas en el mundo.
Dedico esta crónica al cineasta Sevillano Lisandro Duque quien sacó de la manga esta canción y le dio vida a su película Visa Usa. Igual es un mensaje a los jóvenes cineastas en el sentido que una canción de tres minutos le puede dar vida autónoma a un guion cinematográfico.

A Adolfo, el protagonista de la película, solo le bastaron tres minutos bailando un bolero para que Patricia con la cara llena de lluvia aprobara su amor.
Por | Ernesto Pino
Muy posiblemente dentro de la antología musical del maestro Lucho Bermúdez, esta canción aparezca como la melodía popular de moda en los años de 1948 y 1949, al causar sensación a través de la radio y las rockolas. Probablemente también su creación, no sea más que un momento afortunado del autor, como sucede con la mayoría de las canciones. Incluso, no es muy clara la paternidad de la letra, pues el reconocido musicólogo Hernán Restrepo Duque, dice que la composición son versos de Armando Cañavera y no de Lucho Bermúdez, autor de la música en son de guajira. Dicen que el poeta Barranquillero Cañavera, le escribió unos versos a una novia adolescente a la que nunca pudo olvidar con el nombre de “Canción del recuerdo” y luego Lucho Bermúdez, convencido de la letra del poema le cambio el titulo por “Te busco”. Dicen que Cañavera en su etapa de despecho por la ausencia definitiva de la novia y estando en el terminal de transportes de Barranquilla, la vio de pasajera en un bus intermunicipal y adivinó su cara de ángel en la ventanilla. Salió corriendo detrás del vehículo hasta que el mismo se perdió en la distancia. Nunca más la volvió a ver y su emoción de la perdida la reflejó en un poema que luego Lucho Bermúdez lo convirtió en canción.

La canción “te busco”, por si misma tiene méritos suficientes para ser considerada como parte de los buenos boleros de la época, cuando Lucho era más conocido por la composición de sus porros y la interpretación de música popular bailable, de las cuales en esta antología se han escogido otras canciones con ese talante como Carmen de Bolívar, San Fernando y Colombia tierra querida. La canción es un homenaje a la nostalgia con un ritmo extraño de guajira que la define como tal.

Sin embargo, su historia comienza cuando se convierte en la banda sonora de la película “Visa Usa”: amarra un guion en el cual se manifiesta con mucha fuerza el éxodo de tantos colombianos buscando suerte afuera, especialmente en los Estados Unidos. La película dirigida magistralmente por el cineasta Lisandro Duque Naranjo, quien ya había realizado “El Escarabajo”, recrea los anhelos y esperanzas de los jóvenes en una tierra común donde no existen oportunidades de trabajo o estudio y donde los vicios provincianos del desempleo, como las cartas, las rifas, el billar, la informalidad y la vagancia de la calle, se manifiestan con mayor notoriedad que en las ciudades populosas. Dos jóvenes enamorados sin ninguna definición clara de su futuro, se la juegan toda al azar de los destinos, como sigue sucediendo hoy con los jóvenes que quieren una vida más digna: Hace 20 años o más, en los pueblos colombianos, las chicas aseguraban su destino más fácil cuando se casaban con un “buen partido”, ignorante y “platudo”, normalmente hijo de uno de los ricos del pueblo, como alternativa a la baja probabilidad de seguir estudiando en otras ciudades y buscar por su cuenta un futuro más personal y con más opciones de vida.

En el cine colombiano, hasta ese momento, no se había representado una imagen clara de lo que significaban los jóvenes de la provincia con toda su compleja realidad que siempre los ha enfrentado al desarraigo y al abandono de su tierra, como parte de una diáspora a los Estados Unidos y Europa que va creciendo mientras pasa el tiempo y el sistema social no les brinda siquiera lo más básico para organizar un futuro allí mismo. A los pueblos se les exprime sin consideración, la riqueza que se produce se la llevan a otras ciudades mayores y no regresa; y los jóvenes terminan siendo las victimas principales de la migración.

Evidentemente esta pareja de jóvenes enamorados, que empiezan a tejer sus vidas buscando la suerte en otra parte, son la personificación de “héroes” urbanos de la provincia. Con seguridad en la década del 70 y 80 del siglo pasado muchos jóvenes de este país se identificaron con los personajes y con la película como lo manifiesta el periodista y escritor José Arteaga, en su libro “Lucho Bermúdez, Maestro de Maestros”, en la escena más impactante de la película: “ese par de muchachos permanecían abrazados con una fuerza inusitada bajo la lluvia. Ninguno se quería soltar cuando comenzó a sonar ese bolero. Ya lo había escuchado antes pero siempre pensé que era cubano; solo en los créditos finales que estuvieron a punto de ser cortados por un nefasto proyeccionista, vine a caer en la cuenta de mi aterradora ignorancia. Era la orquesta de Lucho Bermúdez y cantaba Matilde Díaz”.

A mí personalmente me ocurrió algo similar, que después de haber visto la película con un raro cosquilleo en el estómago, me quedó en la lengua y en la mente el tarareo de la canción. Cuando la encontré, también me sorprendió que la misma tuviera origen nacional con la magia de Lucho Bermúdez y la voz diáfana de Matilde Díaz.

La otra impresión, la de sorprendido provinciano, es la de poder saborear la nostalgia de Sevilla, en cuyas calles y recintos por la década del 80, se filmó la película. No hay grandes diferencias con la Sevilla de hoy, más de 30 años después: es el mismo aire de pueblo con ese clima maravilloso de nubes y soles esporádicos, salvo los cambios en los avisos de los negocios, una cultura renaciente con un Festival Bandola que se canta incesante, cafeteros quebrados y un restaurado parque de “La Concordia”.

No quiero referirme a los detalles, pero en mi mente quedará para siempre esa escena memorable de Marcela Agudelo y Armando Gutiérrez (Patricia y Adolfo en la película), cuando abrazados al ritmo de la felicidad tristona de “te busco”, se funden, se besan, se amacizan, él siente la gloria de la conquista y ella enamorada, descansa con picardía su vejiga llena, que no aguanta más, aprovechando la complicidad del fuerte aguacero, mientras bailan casi solos en la pista. Esa sola escena paga la boleta.

Escuchen la canción original en la voz de Matilde Díaz con la orquesta de Lucho Bermúdez.

Te Busco
Letra: Armando Cañavera
Música: Lucho Bermúdez
Voz: Matilde Díaz

Te busco por la distancia
con una angustia de llanto.
Amor de mi adolescencia
virgencita de mi encanto.
Y solo encuentro el recuerdo
que me dice entristecido:
que no volverán los besos
que volaron al olvido.
Tus besos, tus manos blancas,
la dulzura de tus ojos
ya no alegraran mi senda
multiplicada de abrojos.
Virgencita de mis sueños
la distancia te ocultó
pero vivo aquel recuerdo
del amor que se esfumó.

Nota: existe una canción con el mismo nombre, compuesta por el compositor Víctor Victor y cantada con mucho brillo por la cantante cubana Celia Cruz. Es una letra bellísima que narra las circunstancias poéticas del dolor de un hombre que perdió a su esposa en la India donde fue secuestrada y aunque la buscó incesantemente durante mucho tiempo nunca la pudo encontrar. Victor Victor impresionado por la historia que le contó un amigo, compuso la canción. Yo creo que es una obligación describirla y cantarla en la voz de Celia.

Te Busco
Canta: Celia Cruz
Autor: Víctor Víctor

Al cielo una mirada larga
buscando un poco de mi vida
mis estrellas no responden
para alumbrarme hacia tu risa

Olas que esfuman de mis ojos
a una legión de tus recuerdos
me roban formas de tu rostro
dejando arena en el silencio

Te busco perdida entre sueños
el ruido de la gente
me envuelven en un velo
te busco volando en el cielo
el viento te ha llevado
como un pañuelo viejo
Y no hago más que rebuscar
paisajes conocidos
en lugares tan extraños
que no puedo dar contigo

En cualquier huella te persigo (voy tras de ti)
en una sombra te dibujo (al recordar)
huellas y sombras que se pierden (de la solidad)
la suerte no vino conmigo
Te busco….